Por una teoría cinematográfica del fósil
Los historiadores, los teóricos o los simples aficionados, han buscado sin descanso antecedentes del cine. La mayoría de ellos, ridículos o cuando menos discutibles, quedan enmarcados en esa tendencia por la que siempre se desliza el cine, la del sincretismo, la de la integración y el parentesco entre formas y lenguajes, por vagas que fueran las relaciones. Una filiación directa y con frecuencia caprichosa entre expresiones, momentos, obras y personas.
Partiendo de la fotografía, se inicia una retrospectiva que suele terminar en Altamira. No sin antes haber pasado por toda la galería de juguetes ópticos, por el cómic, la pintura y los relieves, por los medios de transporte, por diferentes distribuciones y diseños escénicos, por la linterna mágica, las fantasmagorías y los espectáculos de magia, las alucinaciones, la hipnagogia y los sueños, la cámara oscura, por los artilugios para aplicar la perspectiva, por las sombras chinescas y el mito de la caverna de Platón…

Siempre me gustó la idea de considerarme un altamirano. De hecho no sé si llegué a plantearme en alguna ocasión -perturbado por la canícula castellana-, fundar alguna sociedad secreta al respecto junto a mi admirado afanoso. Era muy sugerente entregarse al culto de aquellos bisontes que se agitaban en las cuevas gracias al relieve de las paredes, a las sombras del fuego, al humo o a la infantil –y futurista- multiplicación de las patas para representar el movimiento.
Pero, la verdad, nunca llegué a sentirme cómodo del todo abrazando esta maravillosa teoría. Me encanta el juego de relacionar ya mencionado, pero también detesto la teleología. No nos engañemos, siempre habrá una teoría para cuadrar dos hechos, para ver una correspondencia final, aunque sea de manera tramposa. Tal vez sea ese uno de los grandes problemas de la cinefilia, en el que –como todos- también caigo más de lo que me gustaría. Declararse altamirano me hacía gracia, pero intuía que podía haber algo más y, cosa rara, no me equivocaba.

Porque, al menos yo, no he leído o escuchado nunca proclamar el fósil como uno de los precedentes legítimos del cinematógrafo. Aquí y ahora, como juego intrascendente, se abre la lista de inscripción –si tuviera Facebook crearía un grupo de esos al uso- para formar parte de una teoría cinematográfica que tome el fósil como punto de arranque de una delirante genealogía del cine.

Yo solo digo que el pato ese de arriba manifiesta una clara actitud kinética.
Oye, sin pensarlo, a mí me apuntas como miembro de la logia. A ser posible con cargo ejecutivo.
Un saludo, Roberto.
Bueno, nunca me propusiste la logia altamirana, pero estoy dispuesto a transigir con su actual reconversión al fosilianismo. En todo caso, queda pendiente la rama genesianista, con ese Jehová barbudo e iracundoo que, en venático ramalazo de inspiración bergmaniana (eso era en “Persona”?), pone en marcha el proyector.
Entre el “Mothlight” de Brakhage
http://www.fredcamper.com/PF/Brakhage/Mothlight1.jpg
y el “Animals in Motion” de Muybridge.
http://www.flickr.com/photos/boston_public_library/4328168510/sizes/l/in/set-72157623218211061/
Un saludo.
@ Jacobo, tú si que estás hecho un pato, del Guadalquivir.
@ J. Luis, apuntado quedas. Veremos si se puede crear un comisariado político o similar para mantener a raya a los posibles herejes.
@ Afanoso, que el Golem y el número 0 de Anamorfosis me perdonen.
@ J. Druillet, bienvenido. Ah, los fotogramas de Brakhage en la página de Fred Camper. Nunca me canso de verlos, algunos me los he ido apropiando para tonterías decorativas.
Las religiones se levantaron sobre evidencias infinitamente menores a las de un fósil. Con un poco de suerte haremos la millonésima parte de fortuna.
¡Muchas gracias a todos!
Los fósiles no eran para ser vistos. Lo son ahora, pero el ahora no cuenta.
A mí no me inscribas en movidas raras, que luego todo se socializa
un saludo
Nada, nada, apuntado quedas también. Y el día que nos vayamos todos juntos de picnic tú llevas las tortillas.
Como mínima curiosa esa teoría de los fósiles como viejos fotogramas. Ingeniosa tu propuesta a la que, por extraño que parezca, no le falta razón.
Muy interesante tu blog sin duda alguna. Me lo apunto.
Un saludo
perdón, he puesto blog y quería decir web. Me temo que mi error hará que las tortillas las tenga que pagar yo jejeje.
Hola, bienvenido Crowley, web, blog da igual, la cosa es emborronar un poco. A ver si pongo un enlace a tu blog por aquí, y de paso lo husmeo un poco.
Muchas gracias por la visita y por el comentario.