Fotogramas para una vocación
Se me iluminan las neuronas espejo viendo la siguiente secuencia de la magnífica y rohmeriana La estructura del cristal (1969), de Krzysztof Zanussi.






En el fascinante debate actual sobre la existencia y los límites del libre albedrío, echo de menos la idea de lo que vulgarmente conocemos por vocación. En este caso, vulgarmente equivale a espiritualmente. Bueno, espiritual y vulgar resultan casi siempre indistinguibles. Si quieres conocer a alguien vulgar de verdad, no busques a cajeras de supermercado ni a mecánicos de taller, señala al que te diga que tiene y cultiva su lado espiritual. Además de para saber que estás ante alguien vulgar, te servirá para adinivar que es, de facto o en potencia, un cocainómano con ropa ibicenca en el armario. Algún día se escribirá un estudio serio sobre la imbecilidad (y el fascismo) como correlato de la espiritualidad. A estas alturas ya tengo claro que me producen menos rechazo los religiosos que los espiritualistas.
Sobre la vocación nadie establece diferencias entre la de una monja y la de un jardinero. En todos los casos volvemos a esas inspiraciones llegadas desde lo alto con las que Kant encabezaba la entrada anterior. Llegará el día en el que durante aquellas evaluaciones de orientación que se realizaban al terminar el viejo COU, junto al papel de los profesores con las posibles salidas profesionales para tu vida, se adjuntará un informe médico con su correspondiente escáner cerebral bien analizado. Ayudará.
Mientras tanto seguiré asombrándome con todos aquellos capaces de reconocer su futuro ¡desde que tenían cuatro años! Cuando me encuentro con alguno de estos no dudo en felicitarle por escuchar la llamada del altísimo o de la selva. O lo que es lo mismo: por descifrar una inscripción biológica enterrada en el fondo del vertedero donde se amontona la cultura. No me negaréis que el tema de la vocación no es importante, viendo lo mal que hacen las cosas tantos profesionales y especialistas de sus respectivas materias y oficios. Un mundo de vocaciones equivocadas, impuestas, ocultas y frustradas.
2 comentarios para “Fotogramas para una vocación”
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Un mundo de vocaciones equivocadas, impuestas, ocultas y frustradas.
Qué certero, y qué triste.
Pero a pesar de todo algunos continúan como pueden con su vocación y algo, aunque sea poco, consiguen. Para felicidad del resto.
Hola Rodrigo, bienvenido,
Al final el mayor problema es el incumplimiento masivo de aquel consejo que han dado tantos padres y amigos: “Haz lo que te salga de los cojones, pero hazlo bien”. Lo de la chapuza ha quedado como estereotipo de la albañilería, cuando su presencia en la alta tecnología y en el trabajo intelectual es bastante más real y peligrosa.
Un saludo y muchas gracias por el comentario.