Definición visual de manierismo

Voy a ejercer de Coco por un momento. Pero en lugar de enseñaros la diferencia entre “cerca y lejos” o “arriba y abajo”, voy a hacerlo con “manierismo bueno y manierismo malo”. Porque el manierismo quizá sea uno de los criterios artísticos más difusos y peor definidos de la historia del arte. Lo tomaremos en su contexto original, en el de una ligera variante terminal de las artes del Renacimiento.

La explicación va a ser puramente visual. Uilizaré la iconografía de un disparo en la cabeza. Arriba el manierismo bueno, abajo el manierismo malo.

dancing kid johnny guitar

colin firth tinker

El tiro en la frente de Dancing Kid en Johnny Guitar, es manierismo fuerte. Tanto que bien podría considerarse un clasicismo exacerbado, esto es, en la linde, a punto de abandonarlo para ingresar en la maniera. ¿Qué me hace finalmente considerarlo manierismo y no clasicismo? Fácil, la simple visibilidad del tiro. Vamos que no es un Piero della Francesca, no es un Ford o un Hawks, es un Tiziano, es un Coppola (Michael disparando a Solozzo y McCluskey, Vito ejecutando a Fanucci) avant la lettre.

El tiro en la mejilla de Raúl Cimas, perdón de Colin Firth, en Tinker, tailor, soldier, spy, es manierismo débil, churretoso. Donde Ray buscaba con la visibilidad del disparo un símbolo al servicio de lo universal, del instinto y el deseo reprimidos, Alfredson lo hace al servicio de lo particular, de una amistad lacrimal restringida a su historia. Es una imagen digna de la Escuela de Fontainebleau o de un Parmigianino cualquiera. Y si me dicen que es un plano sacado de una película de Isabel Coixet, yo me lo creo.

Aprovechando el tránsito por las analogías, voy a regalar otra ¿Por qué gusta tanto algo tan mediocre como El Topo? Sencillo, porque como le decía a Alberto en su blog, la nueva cinefilia ha cambiado la pana por el tergal. Aunque en ocasiones el tergal alternará con el táctel. Ahí es nada, ¿eh treintañeros?

12 comentarios para “Definición visual de manierismo”

  • Muy interesante tu reflexión, pero algo sospechosa también… ¿manierismo bueno y manierismo malo quiere decir manierismo de antes y manierismo de ahora? ¿Por qué fascina el sentido visual de Max Ophüls, Albert Lewin, Welles, Hitchcock… e irrita el de Greenaway, Lynch o Wong Kar Wai? Creo que la respuesta tiene que ver con cierto sentido de la vulgaridad, de los efectos que el lenguaje publicitario ha ejercido sobre el mundo de la imagen en general y del cine en particular. Es decir: los grandes estetas de antaño se miraban en el espejo de la pintura, mientras que los de ahora se miran en el espejo de la publicidad, que les devuelve, inevitablemente, un reflejo deformado. Porque la publicidad comenzó mirándose en el cine, y al final es como cuando un colega te gravaba un disco en una cinta que a su vez tú copiabas a los amigos, los cuales se la gravaban a otros… el sonido resultante era una mierda. Bien es verdad que la acepción “manierista” ya conlleva un prurito de pretenciosidad, pero ¿acaso son menos manieristas Michael Bay o Luc Besson? En fin, que éste es uno de esos términos que sirven igual para insultar que para defender a alguien, sea cual sea su condición, aunque pienso que realmente el manierismo bueno es el justificado, el que se explica por sí mismo y no sirve para adornar la forma, sino para alimentar el contenido. Y con esto me callo.
    Saludos delirantes.

  • ATENCIÓN: El mensaje anterior contiene un par de graves faltas de ortografía, la madrugada y el whisky tienen la culpa de todo.
    Pido disculpas en nombre de ambos.

  • Hola, qué tal David,

    Dos puntos menos en el carné. No por la ortografía, sino por el alcohol. Aquí se escribe sobrio, no se masca chicle y no se comen pipas. El resto me la trae floja.

    Sospechosa no, ahí no me escondo. Yo siempre he considerado que en todo, y más en el cine, hay cosas bien hechas y mal hechas. En 1920 o en 2011, independientemente del gusto. No hay nada más reaccionario que el nefasto pluralismo postmoderno.

    La ventaja que tenían los primeros que citas es que su manierismo ocasional, o más acusado en el último tercio de sus filmografías, partía de variaciones sobre una base solidísima, el cine clásico. Podían estirar gestos, encuadres, psicologías y movimientos de cámara, pero estiraban algo, había una referencia.

    Nunca he creído demasiado en que la influencia de la publicidad haya sido tan decisiva. En los cincuenta ya había una invasión publicitaria y ya era un subgénero. Si Anthony Mann prefería mirar cuadros a anuncios, es bastante normal, tanto ayer como hoy, supongo. Muchas referencias de grandes directores clásicos son pinturas populares, nada reconocidas ni cultas. Sus maneras visuales venían del puro oficio y del instinto, de la manera más apropiada de acondicionar la narración. Ahí sí, en el contenido narrativo tenían muchas más referencias cultas, y también muchísimas populares.

    El caso de los otros que nombras (de los tres soy fan absoluto) es totalmente diferente. Su base es múltiple y heterogénea. Las variaciones que pueden hacer sobre diferentes motivos son transversales a la forma y a la historia. Y a Greenaway supongo que se la sopla la publicidad, pocos habrá más pirrados por la pintura. Por cierto, acabo de revisar The Belly of an Architect y sigue siendo una obra maestra.

    Manierismo no es tanto esa cierta pretenciosidad que dices, como una conciencia estética, una estética consciente. Desde ese punto de vista el manierismo es la puerta hacia la modernidad. Ejercerlo directamente desde esta o desde etapas posteriores, es más complejo y más difícil de identificar. Y puede tener como resultados aberraciones varias. Y sobre todo, falsas originalidades.

    Un saludo y muchas gracias por la reflexión.

  • De acuerdo en todo, Roberto. Pero no quiero que se me interprete mal: ojo, yo no desprecio el manierismo. Estoy dispuesto a defender cualquier opción estética si guarda sentido con la narración, si no traiciona el relato. Cuando hablo de pretenciosidad no me refiero a lo que yo pienso, sino a lo que comúnmente se suele asociar con el manierismo. ¿Cuántas veces hemos escuchado comentarios que acusan a Greenaway de hacerse pajas mentales, o de que a Lynch se le va la olla…? Desde luego que estos cineastas no son sospechosos de haberse rendido a los encantos del lenguaje publicitario, ni mucho menos. En realidad trataba de hacer una enmienda a la totalidad: hoy, cualquier director que trate de dejar una impronta en sus imágenes es tachado de relamido por los críticos más furibundos. Bien es verdad que hay un numeroso batallón de relamidos, pero el tiempo, ese juez implacable, siempre pone las cosas en su lugar. Hace 50 años, “Marnie” fue tenida por una película excesiva, demasiado loca. Y a Welles… pobre infeliz, su talento abrumador era el hazmerreir de muchos en la industria. Ahora bien, ¿qué opinarán del cine de Won Kar Wai, Von Trier o Jarmusch (tipos a los que adoro cuando aciertan) dentro de varias décadas? Espero estar ahí para verlo, aunque sea sobrio.
    Nota: cuando hablo del lenguaje publicitario reconozco estar dando rienda suelta a mis prejuicios, y aquí añado también al videoclip convencional y demás derivaciones del medio televisivo. ¡Pues anda que no soy carca yo ni nada! Por lo tanto, mis primeras sospechas eran sólo una ironía… la próxima vez escribiré aquí con agua mineral. Sin gas.

  • Hola David,

    Y hay cosas o manieras que son absolutamente gratuitas, que carecen de sentido, que no tienen justificación narrativa o que la rompen, y que no son de por sí malas. A mí hay estacazos de esos que me vuelven loco.

    Lo de envejecer, te digo lo mismo que hace un rato. Las cosas bien hechas tendrán menos riesgos, independientemente del estilo. Hay pelis clásicas que son puro cartón piedra indigerible, y dentro de veinte años quizá Fallen Angels de WKW seguirá deslumbrando como lo hace ahora. Aunque esto del estilo en muchas ocasiones pesa mucho y es excusa barata para decir que tal o cual peli es “coyuntural”.

    Una de las diferencias entre antes y ahora es que los éxitos populares los hacía, por ejemplo, Hitchcock. No hace falta que te diga quién los hace hoy.

    Un saludo.

  • Igor dice:

    Excelente el post y los comentarios, me han hecho pararme a pensar sobre el tema.

    Por cierto, ¿te parece tan mediocre “El topo”? A mí sin volverme loco, sí me parece que su estilo visual, su textura, planificación tienen su valor. Igual es que con todos los chascos que me llevo últimamente con el cine contemporáneo ya me conformo con poco…

  • Igor dice:

    Se me olvidó decir sobre “El topo” que quizá es que a mí la Escuela de Fontainebleau y Parmigianino me gustan :)

  • Hola qué tal, Igor

    Cuando tuve que buscar el adjetivo para Tinker… al final elegí “mediocre” para no buscarme muchos problemas con las hordas cinéfilas. Fui cobarde y me quedé corto. Me pareció una película realmente espantosa, aburrida y manierista en el peor sentido. Típica de alguien que se ha creído solo alguno de los muchos elogios que tuvo por la de la niña vampiro. Que tampoco era la obra maestra que dijeron, pero sí mucho más interesante que esta. Por lo demás no conozco ninguna de sus pelis anteriores, solo estas dos.

    Un saludo Igor, y muchas gracias por pararte un rato aquí.

  • Xavier Sans Ezquerra dice:

    Y yo, pobre de mí, pensando simplemente que las novelas de John Le Carrè siguen siendo un hueso demasiado duro de roer para los cineastas, (ver sinó los también fallidos casos de: EL ESPÏA QUE SURGIÓ DEL FRÍO, LA CASA RUSIA, EL SASTRE DEL PANAMÁ…) y por supuesto EL TOPO.

    ¡Un fuerte saludo Roberto!

  • Hola Xavier,

    No puedo decirte nada sobre Le Carré porque solo he leído un libro suyo (“El traidor del siglo”) hace siglos de chavalín, y sólo me acuerdo de que hacía fondue de queso o algo así. Pero te falta citar una que supera a El Topo, y a cualquier otra película, en ridiculez: El jardinero fiel. Dios, aquello si que era manierismo sudoroso de la peor calaña. Infame.

    Un saludo.

  • Alfrezson dice:

    Buenas, chavalada.

    No me gusta El topo.

    Dicho esto, ¿cómo te soportas? Qué estomagante todo.

    Abrazos afectuosos,

    Un troll que pasaba.

  • Hola, qué tal Alfrezson,

    Depende del día, pero lo normal es soportarme con muchas dificultades. Y no fastidies, esto es de lo más normalito y menos pedante que hay por el blog, de largo. Mejor no mires el resto porque puedes flipar.

    Un saludo de un wannabe de troll. Siempre he querido ser uno, pero como con la música o el atletismo, no me acompañan las facultades.

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