Widescreen Cinema, de John Belton
Publicado en 1992, este libro fue el resultado de un proceso iniciado a finales de los 60 con una serie de estudios, programas y cursos promovidos por instituciones académicas 1 sobre el cine estadounidense de la década de 1950, su historia, su tecnología y su estética, que concluye con el depósito de los documentos del Departamento de Investigación de la Twentieth Century Fox en la biblioteca de la Universidad de Columbia, ofreciendo así acceso a un material de primera mano y de gran valor que hasta entonces estaba fuera del alcance de cualquier investigador interesado. Esta impagable materia prima junto con otros fondos desperdigados por otras tantas Universidades permitió a John Belton dar forma definitiva a un texto que pretendía abarcar los diferentes aspectos de la producción cinematográfica sujeta a los grandes formatos de imagen.
Quince años después de su aparición el libro se ha convertido en una referencia básica para cualquier análisis de aquellas películas, más aún, para la comprensión del tiempo en que tuvieron lugar. Sin traducción al español y sin ninguna reedición reciente, es necesario recurrir a las habituales bibliotecas de entidades especializadas (La biblioteca de la Filmoteca de Madrid creo que tiene un ejemplar), a las públicas de EE.UU o a las siempre socorridas ventas de viejo, en las que comprobaremos su alta “cotización” tras una simple visita.
Todo ese material documental original está trabajado a conciencia por Belton, de hecho es el auténtico punto fuerte del texto y constituye la estructura principal del mismo con una buena dosificación de la cita, algunas de ellas tan impagables como las extraídas de los memorandos internos de la Fox sobre alguna de sus producciones. 2 A través de esos fondos podemos asistir a las luchas intestinas del estudio que desarrolló el Grandeur y el CinemaScope, los puñales volaban entre los directivos a la hora de elaborar las estrategias de desarrollo y más de uno fue alcanzado. También se aprecia cómo el resto de la comunidad de Hollywood miraba, esperaba acontecimientos y actuaba para contrarrestar el envite de la Fox. Aquí, Belton, carece de tanta información directa e interna y la profundidad en su análisis es menor.
Además, el recorrido histórico realizado a través de la historia del soporte físico del filme y su relación directa con el desarrollo industrial y comercial, resulta apropiado y necesario. De Edison y Dickson pasando por los Lumière y George Eastman para terminar en figuras como Michael Todd, D. Zanuck, Fred Waller o Robert Gottschalk. La encendida defensa de la supremacía estadounidense en el nacimiento del estándar 35 mm. resta algún punto al discurso de un Belton a quien parece irle algo más en juego que la simple razón o la verdad de los hechos, cayendo en ocasiones en cierta autosuficiencia por no decir arrogancia.

La contextualización de la década de los cincuenta y siguientes da cuerpo al libro e ilustra el porqué de algunos cambios tecnológicos y sociales que tuvieron lugar en aquella sociedad paranoica post Segunda Guerra Mundial, la explosión de diferentes formas de ocio, el desarrollo veloz de los electrodomésticos, la vida suburbana, modos de producción nuevos, etc. También su incursión en los primeros sesenta identifica con claridad los síntomas de agotamiento y de cambio de modelos.
La gran decepción del texto la encontramos en el muy deficiente análisis estético. Y no porque el autor sea un incapaz sino porque, simplemente, reniega de ello y lo deja por escrito, para él cualquier análisis en torno a la estética como elemento principal es insustancial y contradictorio (?). Su tímido acercamiento al análisis formal y a la figura del espectador y su percepción queda marcado sin remedio por un determinismo tecnológico en ocasiones bastante rastrero, una faena de compromiso que intenta camuflar con algún tiro al aire acudiendo a ideas de D. Bordwell o Barry Salt, todo como presunto sostén, insuficiente y de cita anecdótica.
Belton hace aguas en ese aspecto, si no llega a hundirse por completo es por la competente gestión del material citado y por el eficiente discurso sobre el contexto histórico que tan bien domina. Su paseo por puntos concretos como el dedicado a los espacios o formas de visionado de esas imágenes de gran formato, la arquitectura de los cines, los mecanismos de transferencia a vídeo y televisión con el Pan&Scan siempre presente, la percepción del espectador, etc. hubiera alcanzado un nivel superior si no hubiera eliminado de manera radical las implicaciones estéticas que para nosotros resultan inevitables y enriquecedoras.
Libro, pues, imprescindible pero por desgracia cojo. Dicha carencia puede verse suavizada recurriendo a otros estudios y autores, no cabe duda, pero de haber estado integrada aquí de inicio habría hecho de “Widescreen Cinema” un libro definitivo y más interesante de lo que ya resulta. Una hipotética edición más “lujosa” en cuanto a papel, formato (las dimensiones se quedan a medio camino de lo panorámico) e ilustraciones (algunas muy didácticas, otras pura convención) también habría ayudado, pero colocamos esto en un nivel de interés muy inferior respecto del anterior.
Con este libro iniciamos una nueva categoría titulada “Intertexto” que utilizaremos para comentar aquellos libros que consideremos interesantes o detestables. Si bien acogerá en su mayoría libros relacionados con el Cine no cerramos la puerta a cualquier otro montón de hojas llenos de letras cualesquiera que sean sus temas, estilos o procedencias.
Ficha bibliográfica:
Belton, John, Widescreen Cinema, Harvard University Press, 1992.
Dimensiones: 18′5 x 23 cms.
Páginas: 312
Idioma: Inglés
Ilustraciones: B&N
Disponible: segunda mano






