San Juan, Lovecraft y Nexus-6 en Patmos
El acto de ver, recordando el título del libro de ensayos de Wim Wenders1, quedó asociado sin remedio a la idea de verdad y comprensión. Algo idéntico le sucedió a la fotografía, pero si el acto de ver no tardó en ser puesto en cuestión como notario de los hechos, imagínense lo que pudo sucederle a la fotografía. El primer y gran zarpazo recibido por el acto, casi alcanzó para volverlo ciego: Santo Tomás ejerce de testaferro en un contrato leonino firmado por la Religión y el Individuo. Aunque veas, nosotros tendremos la última palabra sobre aquello que has creído ver.
Luego se sucedieron los arañazos, que no zarpazos. Más leves y creemos que mucho más interesantes, aunque el Individuo no pareció llegar a liberarse de instancias intermedias que ansiaban manipular o condicionar el acto. Llega el sueño y la fantasía, delirios patrocinados por la simple capacidad de la mente humana para la fábula, por la enfermedad, por las drogas, por otros imperativos culturales laicos, etc.
El acto de ver como inicio, como vida, pero también como final. Más todavía cuando hemos alcanzado el momento, tras la aceleración brutal del último siglo, en el que se instaura la condena de tener que asistir a Todo, incluso a lo más banal y a lo más horrendo, a Todo, aunque nunca hubiéramos pedido que se nos mostrara y a pesar de ni siquiera haberlo deseado. De nuevo un contrato ventajista disfrazado de información y democracia pero que destila el mismo poso totalitario de algunos preceptos religiosos. El acto de ver siempre ha funcionado bien como ejercicio iniciático2, pero de nuevo surgen los problemas cuando se le otorga el grado de maestría, al cual no negamos que se puede acceder, pero nunca desde la individualidad del acto en sí mismo (ensimismado), sino desde el encuentro con otras acciones y apoyos.

El acto de ver, entonces, como una de las puertas favoritas para el temor. Siempre abierta, destino de incontables estímulos que en los casos menos graves conducen a la confusión, a establecer la equivalencia con la comprensión y en las situaciones mas dolosas al miedo y a la ceguera por saturación. Y el miedo no es precisamente muy amigo ni de la racionalidad ni de cualquier ejercicio estético que intente reorganizar la mirada. Sin embargo, la literatura y diríamos que sólo ciertas imágenes elaboradas o refinadas, han llegado a encontrar ese camino casi perdido de la evocación y la sensibilidad partiendo del temor y del miedo tras haber visto.
Podríamos acudir a imágenes cinematográficas para ilustrar esto, un saco sin fondo de ejemplos, si bien quedaría copado, en nuestra opinión, por toneladas de cine mudo. Saquemos, por el contrario, tres escritos, breves y lejanos en el tiempo los unos de los otros.
Libro del Apocalipsis (Nuevo Testamento), San Juan en Patmos (Siglo I):
6:1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. (…) 6:8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra. (…) 6:12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra (…) 6:14 Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.
Nyarlathotep, de H. P. Lovecraft (1920):
Vi formas encapuchadas en medio de las ruinas y amarillos rostros maléficos que acechaban más allá de los monumentos derruidos. Vi el mundo combatir la oscuridad, contra las olas de destrucción venidas del espacio último; girando, agitándose, luchando en torno al sol, que se volvía oscuro y frío.
Blade Runner (Ridley Scott, 1982), Nexus-6:
He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.
Un lenguaje que atraviesa los siglos con pasmosa semejanza a la hora de comunicar mediante la palabra aquello que hemos visto y que por su naturaleza nos ha sobrecogido en lo más profundo. El fin último de todas las cosas, o al menos la amenaza de una posible existencia de ese final al que enfrentarnos desde el pavor. Terreno en el que la mística más dura, la retórica romántica, la ciencia ficción en su vertiente pesimista-distópica, o la mezcla de todas ellas, encontraron material abundante para sus creaciones. Visiones que aterrorizan y que encuentran en la palabra, acaso más que en las imágenes, un respiro. Más allá de la verdad, del dogma y de la mentira.






Podríamos decir que es algo así como “lo sublime”, que pasado por el tamiz de la palabra resulta… bello, atenuado, estéticamente sugerente…
Aquí entramos en la concepción de lo percibido como algo fundamentalmente visual, entonces el acto máximo estético se convierte en algo también visual. El problema es cuando intentamos comunicar ese acto, esa experiencia… ¿es comunicable, transmisible, una experiencia? Pues en cierto grado sí. Y no pierde su permanencia hasta que a alguien no le se ocurre sustituir la Puerta de Tannhäuser por las puertas de la percepción…
…Si logras acceder a las puertas de la percepción… no vas a perder el tiempo en comuncar la experiencia, no se puede.
Comentado por: Jacobo R.A. a las 5:56. En: Junio 7, 2008
Interesante paralelismo. Relamente interesante
Comentado por: jesus cortes a las 13:26. En: Junio 10, 2008
Hola Jesús,
Bienvenido, ya sabes, pásate por aquí cuando te apetezca
Un saludo.
Comentado por: Roberto Amaba a las 12:28. En: Junio 11, 2008
Hola. No tengo nada para agregar a lo escrito, pero quería decirte que disfruto mucho leyendo estos textos. Gracias.
Saludos.
Comentado por: el_cazador_oculto a las 17:46. En: Junio 16, 2008
Hola,
Supongo que no habrá muchos cazadores_ocultos por la Red y que serás el mismo que conocí en DXC. Da igual, en cualquier caso, bienvenido y me alegro de que esto te resulte ameno o interesante.
Un saludo y muchas gracias.
Comentado por: Roberto Amaba a las 20:11. En: Junio 16, 2008
Magnífica reflexión que podría ir en un programa doble con la mi(x)tificación de lo visto y la reelaboración de lo recordado.
Un saludo.
Comentado por: Hatt a las 22:40. En: Junio 16, 2008
Me cago en todo Roberto…vaya texto más bueno.
Saludos
Comentado por: Roberto a las 13:21. En: Junio 21, 2008