Arte en fotogramas. Cine realizado por artistas
Arte en fotogramas. Cine realizado por artistas viene firmado por Carlos Tejeda y es uno de los últimos volúmenes editados en Ensayos de Arte Cátedra durante el año 2008. La escasez de literatura en español sobre las diferentes vanguardias cinematográficas siempre ha sido, para quien escribe, una ausencia dolorosa, más todavía cuando hasta hace poco formaba un dueto terrorífico con la dificultad de acceso a las obras en sí mismas. Puntuales ediciones en DVD vinieron a aliviar lo segundo, si bien abrieron otro gran debate que tampoco parece tener la importancia que uno le concede, pues resulta llamativo cómo el digital ha rescatado cantidad de obras que hicieron de la materia un agente creativo libre y directo, por manipulación, por degradación intencional o azarosa, por características físicas del soporte, etc. Una atractiva discusión pasada por alto sobre las consecuencias y las implicaciones en torno a los cambios materiales, de reproducción y percepción.
Si, como decimos, los diferentes medios de reproducción (ahora el DVD, antes el VHS y hasta los subestándar) han hecho más soportable la situación, para la cuestión de la literatura no ha habido lenitivo que valga más allá de la adecuación al idioma de turno: el francés en las vanguardias de comienzos del siglo XX y el inglés para la segunda parte de la centuria. El español naufragaba en paralelo, sin referencias escritas y con prácticas escasas y absolutamente marginales que, a pesar de contar con casos de interés excepcional, nunca tuvieron tratamiento extenso en los estudios críticos; una fiel prlongación de su vida comercial.
El libro que nos ocupa no será el gran redentor pero su temática, de entrada, ya resulta estimable. Después de años leyendo en inglés sobre las peripecias de Alexeieff, Snow, Kubelka, Cornell, Brakhage, Lye, Fischinger, Belson, Sharits, etc. resulta extraño y hasta placentero poder hacerlo en el idioma materno. Esta es la gran virtud del texto, traer de visita una ristra de obras y personajes olvidados durante demasiado tiempo y que han terminado siendo un punto de referencia inexcusable para la comprensión de la historia del cine, y pobre de aquél que ignore esta última condición: será tuerto sin saberlo.
En el lado negativo, Arte en fotogramas, adolece de planteamiento teórico, encaminándose decidido hacia el valor nominal de una guía, flaquea en los análisis textuales y en alguna catalogación para cribar artistas-cineastas (Greenaway, Lynch, etc.). Esto es, no es un libro a la manera de Sitney o Wees en lo cinematográfico, ni a la de Andreas Huyssen en lo histórico, aunque transiten en algunas de sus páginas los mismos terrenos. El problema de enfrentarse a la discusión teórica de manera coherente en este tema es peliagudo y necesitaría, tal vez, de otro tipo de libro, pero puestos a exigir se echa de menos la inmersión en el fango. Ese delicioso barrizal que acabaría poniendo entre interrogaciones, o quien sabe si entre exclamaciones, el mismo título y subtítulo del libro.
Con ello el libro gana en claridad y en manejabilidad mientras pierde la oportunidad de asumir un riesgo que sigue pendiente en este país, el de ir creando referencias y ensayos sobre la producción de las vanguardias cinematográficas, sobre el valor conceptual del término y su relación con el de arte y cine, al tiempo que se pueda hilar una genealogía del invento superando el absurdo debate sobre la legitimidad artística del medio y la recurrente aparición de los juguetes ópticos, la pintura, la fotografía, la caverna de Platón y los bueyes de Altamira. Es decir, reflexiones donde la teoría forme bola con la técnica más que con lo biográfico (del cineasta) y lo descriptivo (de las obras) y donde la estructura encargada de sostener a ese Frankenstein quede en manos de la Historia.
Completa el libro (Capítulo III) una bio-filmografía (además de un índice onomástico y una bibliografía) que pone rostro a muchos de los artistas implicados y que termina subrayando la sensación ya mencionada más arriba sobre la preeminencia del valor de guía o consulta inmediata. Lo cual no es un defecto, faltaría más, pero tampoco incompatible con lo demandado aquí.
Ficha bibliográfica:
Título: Arte en fotogramas. Cine realizado por artistas.
Autores: Carlos Tejeda.
Edita: Ensayos Arte Cátedra (Madrid).
Idioma: Español.
Ilustraciones: Sí. B&N y color.
Dimensiones: 15×21 cm.
Año: 2008.
Páginas: 427.
Precio: 22.50 €.

Hola Roberto
Leí el libro hace unos meses.
Tienes mucha razón en el infinito vacío que hay en spanish sobre los alrededores del cine experimental y las vanguardias.
Y es raro porque seguro que podrían tener cabida. No entiendo que no se traduzcan los textos de Brakhage, por ejemplo.
El libro peca de academicista. Mucha información. Demasiado formato tesis. Pero es una bendición y espero que tenga el éxito suficiente para que se atrevan a editar textos sobre estos cines, o estos artes.
Hola, qué tal Pablo,
Sí, tu pide que traduzcan; es más factible volverse un jodido políglota que esperar a eso. Brakahge tendrá escrito ni se sabe, publicado y sin publicar, Metaphors on Vision es un mito hasta en inglés, no menos mítica la edición en italiano que está por la mula.
Sobre este libro, puede estar muy bien para aquellos que estén descubriendo el tema, como orientación, para no terminar perdido, que es fácil en este caso. Y si afianza o crea alguna afición más, pues genial, aunque no creo que llegue al límite de reblandecer el mercado editorial, ojalá lo haga.
Un saludo y muchas gracias.
Hola,
Yo también conozco el libro, no lo he leído entero, sólo unas partes -bastantes amplias- relacionadas con mis estudios, y me resultó muy llevadero y agradable. Tal vez gracias a lo que indica Roberto, no hay grandes paradas y enseguida se pasa de un nombre o movimiento a otro. Tal y como ha estado el panorama es de agradecer, aunque siempre seguiremos pensando en lo que falta (más teoría y análisis textuales, por lo que leo) y no en lo que está (un recorido global y sintético apreciable), es ley de vida.
Un saludo a todos.
Hola Raquel,
Tienes razón, al final yo creo que todo, y con todo ahora me refiero al día a día y no sólo a libros, películas o lo que sea, se reduce al balance entre necesidades y prioridades. Saber cuáles son las de uno, que no le creen otras falsas y listo; por supuesto que hay cosas que desde un punto de vista objetivo se pueden analizar y comprobar como mejores o peores, pero luego las necesidades de cada cual terminan mandando. Lo veo como algo más funcional, no sólo la típica discusión ligada al gusto.
Volviendo al libro, visto el erial (quita cosas de Gubern, y, como me recuerda por línea interna Marcos, de Eugeni Bonet) histórico del que hablamos, me parece admirable que con la que cayó y sigue cayendo cualquiera, como es el caso, gaste tiempo y esfuerzos en escribir sobre estos temas en lugar de dedicarlos a cualquier gansada cinéfila.
Un saludo y muchas gracias por la visita.
Pues yo me lo apunto para próximas lecturas.
Saludos.
Estoy de acuerdo con la opinión de Raquel. Normalmente siempre se subrayan más los defectos que las virtudes. También tengo el libro, y en mi condición de simple aficionado, me parece que es un trabajo muy estimable pese a las carencias que pueda tener. Ya solo por eso merece la pena.
Saludos.
Hola Juanjo bienvenido,
Es cierto, lo bueno es que hay sobre lo que discutir, lo cual ya es bastante, porque luego por ahí hay cosas tan vacías que no permiten ni una reflexión, y si la tienen a lo peor no la merecen.
Un saludo y muchas gracias por la visita.