El síndrome de las películas-puzle
Uno de los géneros que más aceptación ha tenido en el cine de, pongamos, los últimos quince años, ha sido el de las películas-puzle. Todos sabemos cuáles son y qué características tienen. Guión intrincado, dislocación y juegos con los puntos de vista, sistemas acronológicos, giros bruscos e inesperados, materialización de abstracciones, escamoteo de la información, finales en suspenso o de relectura más viejos que cascorro, etc. Una grandilocuencia narrativa que, si no lo estaba de nacimiento, termina reconducida hacia lo convencional. Un cine que más allá del mainstream donde tan cómodo se siente, puede servir para detectar falsos outsiders y demás ególatras.
Películas que juegan con la baraja marcada para obtener dos objetivos: disfrazar la participación del espectador de interactividad al tiempo que se sugiere un respeto hacia sus capacidades cognitivas, y habilitar una serialidad amparada en la demanda casi fisiológica de ese espectador seducido pero frustrado en el interruptus. Pura estrategia de guión, digo de mercado.
¡Hala, ya está otra vez el carca este!, diréis. Tranquilos, solo estoy describiendo, no ofreciendo juicio. Eso viene ahora, las risas. Lo único que puedo decir es que dentro de la lógica variedad, esas películas me resultan algunas veces simpáticas y disfrutables, y las más, aburridas y retóricas. Todo el mundo estará de acuerdo en que sería una tontería calificar ese tipo de cine como algo malo de por sí. Lo único que pido es que se aplique el mismo criterio en el sentido opuesto. En el de no otorgarle a la película-puzle un valor positivo a priori. Eso es así, eso está pasando. Y como no podía ser de otra forma, la culpa es de la cinefilia.

Situación que nos conduce al mito del visionado múltiple: “esta hay que verla veinte veces para pillar todos los detalles”. Mito que, a su vez, nos lleva a la aporía de la película-puzle estándar: su propuesta de complejidad, diversidad y expansión deviene mecanicismo, rutina y clausura hermética. ¿Qué hace cualquier pesona cuando termina un puzle? Exacto: destruirlo, arrumbarlo o, si su mal gusto se lo pide, enmarcarlo. Ni los niños quieren hacer el mismo puzle dos veces, ¡sólo los cinéfilos! El no enterarse de nada como valor estético, o peor, el no enterarse como excusa para una hermenéutica peregrina. No siempre es culpa de uno no encontrar sentido o hallar otro equivocado. Lo único cierto es que en el juego siempre habrá un incapaz: o tú o el cineasta. Si percibes que te ha tocado, acéptalo sin rubor e intenta averiguar las razones por si se puede remediar; aunque hay momentos en los que el esfuerzo no merece la pena.
Yo aprecio un claro enfrentamiento entre esas películas-puzle y las películas-cuadro. ¿Cuántas veces se puede mirar un Patinir, un Rothko, un Carpaccio…? Pues eso. ¿Qué sucede entonces para que tantos cinéfilos defiendan por sistema las películas-puzle? Sencillo: la película-puzle es un metasucedáneo de la pulsión masturbatoria. He ahí la causa de la querencia, una causa puramente biológica mal disfrazada de cultura. Y tienen suerte, porque la industria se ha esmerado en fabricar consoladores pluscuamperfectos. Películas que son como glaciales vaginas de plástico, con sus pliegues y sus flujos. O como vibradores elfantiásicos, de venas y bálanos rotundos, que parecen haber salido de la misma Escuela de Rodas. En ambos casos, faltaría más, con capacidades cinéticas.
Siendo justos, que una película pertenezca al género puzle no es incompatible con ser -o llegar a ser- una película-cuadro. Pero en esa transición intuyo que aquella que alcanza la nobleza del cuadro es porque en realidad no era un puzle, o al menos no era un puzle masturbatorio. El ejemplo evidente es David Lynch. Las ocasiones en las que parece ofrecerte uno, encuentras que hay piezas de rompecabezas diferentes, o que cuando encajan lo hacen sin respetar los tamaños o siendo negras en lugar de historiadas. ¿Cuál sería el ejemplo canónico del otro bando? Christopher Nolan arrancando su particular Excalibur de látex de un culo.

Fuente: Dear Sub-Nolans
Películas -puzzle. No se me había ocurrido llamarlas así. Yo tenía el concepto de películas bestsellers para otro tipo de films, ya sabes cuáles: trama vertiginosa donde se mezclan datos pseudo-históricos con teorías conspiroparanoides mientras los protagonistas recorren medio mundo en pos de un grial. Te aseguro que, a priori, prefiero los puzzles de Nolan. Un saludo.
Debes de estar petándolo en ForoCoches o similares, pues además de los trollazos que vas captando, me llevó su tiempo poder acceder (teniendo que leer el artículo directamente en el Reader), todos ahí dándole el día entero al F5 como posesos.
La clásica estrategia de los símiles sexuales combinada ahora con los memes, funciona, los textos son un 20% menos densos. El kinodelirismo mainstream va a llegar.
Muy interesante la reflexión, comparto que si una película no se entiende al primer visionado, autor o espectador la han cagado, casi siempre el autor. Otra historia son esas películas-cuadro que contrapones a las puzle, que uno visita y revisita con gusto, encontrando incluso nuevos detalles en el enésimo pase (o sin encontrarlos).
Si los puzles no son porque sí, a mi no me molestan. Vale, no lo demoro más, a mí sí me gustó Memento, narrarlo de esa manera tenía sentido, otra cosa es que sea la quintaesencia del cine y que sea recomendable puzlear todo filme.
Saúdos
No era mi intención ser un troll. ¡Que soy Coursodon, David! De hecho estoy bastante de acuerdo con Roberto. Quizá no me expresé bien. Lo que quería decir es que a mí el cine de Nolan no me aburre tanto como otro tipo de cine mainstream. Aunque algunos de sus films me parezcan huecos y pretenciosos. Voy escribiendo con el móvil en el tren y no ando fino.
Hola Nacho, una alegría verte por aquí. Pasa más a menudo hombre. No le hagas caso al gallego, que habla de otro.
David, este debe ser el único blog de la historia que tenía más visitas a los cinco meses que a los cinco años. Pero si hasta los trollacos que capto son educados. Esto es un desastre. Lo de cargar mal es culpa de los mormones del servidor.
Venga, os dejo que están poniendo Taken en la tele y quiero volver a ver algún rodabrazo de Nesson, que es masterpis. Un saludo y muchas gracias a los dos.
Lo dicho por Roberto, Nacho, por supuesto que no me refería a ti (si te fijas en la hora, publicamos en el mismo minuto).
Boas noites.
Me alegra verte por aquí, David.Por cierto, vaya pedazo de blogs que tenéis los dos.
Hay todo tipo de films-puzzle desde las modélicas, como “The Killers” de Siodmack, o “Vida y muerte del Coronel Blimp” de Powell y Pressburger; hasta llegar a películas tan sobrevaloradas como “Rashomon” de Kurosawa o “Pulp Fiction” de Tarantino, -que no digo que sean malas, ojo, pero que están excesivamente mitificadas-.
Un saludo, Roberto.
Vengo observando que lo de cinéfilo es en este blog es de lo más peyorativo, un equivalente cinematográfico a la mezcla de “popero” y “hipster”. Meter en el mismo saco a El señor de los anillos, Harry Potter, The Dark Knight e incluso Amenábar, y a Ozu, Murnau o Hitchcock es, aunque no tenga maldad inherente el primer grupo, confundir peras con manzanas.
By the way, no me gustan las películas de Nolan.
Saludos.
Hola, qué tal Víctor,
No, el cinéfilo/la cinefilia no es equivalente a eso. El cinéfilo/la cinefilia es equivalente al MAL. Y es la palabra más apropiada para definir el tratamiento superficial, tópico, autoconfirmatorio, endogámico, culturalista, retórico, ideológico, no jerárquico y sensacionalista del cine. Se trate de Murnau o de Emmerich. La cinefilia no tiene nada que ver con la afición sincera y sencilla (incluso diletante), sino con la mala praxis, en muchos casos consciente y en otros simplemente seguidista.
Además es un recurso perfecto para poder airear al hombre de paja de vez en cuando.
Un saludo Víctor.
Ok, si la cosa va de catarsis personal, se perdona.
De todas formas, toda cosa (arte, disciplina, deporte) susceptible de tener aficionados en masa sufre de su propia cinefilia o, como he oído toda la vida, borreguismo. El borreguismo efectivamente es el MAL.
Quizás lo que venía a decir antes y quiero decir ahora, si no me he liao y no es demasiado tarde, es que es un pelín contradictorio etiquetar a grosso modo a un grupo al que se denuncia por hacer precisamente eso. No era una praxis ejemplar la que viene señalando la mala praxis, y hasta tu último comentario no me ha quedado claro qué querías decir con “cinéfilo”.
Fin del trolling. Saludos.
Para aclararlo del todo, si es que es posible. Esa cinefilia alberga más a los “profesionales”, sobre todo del mundo académico (la crítica también, pero han perdido su viejo poder y están en vía de extinción) que es el que más o menos conozco, que a los “aficionados”, a los cuales también detesto si siguen alguna de las pautas citadas arriba.
No es tanto el efecto masa como el efecto camarilla: el tribalismo y la búsqueda de una diferenciación/identidad forzadas y el rechazo sistemático de lo que venga de fuera. Es el mismo funcionamiento de la política: a una contradicción le sigue una orden para la rectificación. Yo tengo muchas y la mayoría soy incapaz de resolverlas, por suerte no tengo a nadie que me ordene maquillarlas.
Un saludo.
Gracias Roberto.
Leyendo tu última aclaración me viene a la cabeza Ray Carney, al que me cuesta soportar, pero al que tengo que agradecer una crisis que afianzó mi idea de cine. A veces uno se define mejor por lo que no es.
Un saludo.
Eso está bien Víctor. Creo que es sano tener más activo el sentido de diferencia que de pertenencia. Esto segundo es más peligroso porque siempre tiende al uniforme, a atenuar ese sentido crítico y al exceso, empezando por la pertenencia a un país y terminando con la familia o el equipo de fútbol.
se me permite poner a black swan de aronofsky en la lista? en la lista de las malas? en el top tres de la lista de las malas?
Hola srb, bienvenido,
Venga, no te metas con Black Swan que no es porque a mi me mole, es que no le veo mucho de puzle. El pobre Aronofsky ha tenido mala suerte, le jalearon aquel engendro infernal de Requiem for a dream y luego le han dado muchos palos sin venir a cuento.
Un saludo y muchas gracias por el comentario.
no tiene un poco de puzzle? es portman su peor enemigo? es kunis quien la acosa? estan todas locas? juega un poco con todo eso, matematica y aburridamente, pero hay algo de: “Guión intrincado, dislocación y juegos con los puntos de vista, sistemas acronológicos, giros bruscos e inesperados, materialización de abstracciones, escamoteo de la información, finales en suspenso o de relectura más viejos que cascorro, etc.”
Bueno algo hay -ni mucho menos todo- pero en un grado bajito y, según mi punto de vista, bastante conseguido. A mí me pareció un película bastante lineal y nada críptica. Si tiene algún defecto es precisamente lo contrario, cierta obviedad. Además hay tijerismo y la Portman se hace un dedazo, que es lo que realmente importa.
Un saludo srb.