Crónica del Sevilla Festival de Cine Europeo (y II)
por Alexis Castro
Die Revolution ist Großartig, alles andere ist Quark
El alemán Uli Edel por fin levanta cabeza después de casi dos décadas representadas por un reguero de mediocridades fabricadas en Estados Unidos, y lo hace, como era de esperar, con una producción europea (después de sus magníficos inicios con Yo, Cristina F.,1981, y Última salida para Brooklyn, 1989).
En realidad Der Baader Meinhof Komplex ya se había estrenado en España (incluso está editada en DVD), por lo tanto su presencia en esta edición del festival me resultaba extraña, compitiendo por el premio del público en la Selección EFA. Aún así, como no tuve oportunidad de verla en el único cine de versión original que hay en nuestra ciudad, me decidí por aprovechar la ocasión y verla aquí, en el festival.
La película tiene un ritmo envidiable y te mantiene en vilo durante sus dos horas y media de metraje. La dirección es férrea, sólida. La ejecución de la acción vibrante. Pero creo que el film, pese a toda su buena factura, tiene un problema: la mitificación de los personajes, sobre todo el de Andreas Baader, convertido en una especie de carismática estrella del rock.
La separación de lo que es la objetividad, lo referente a mostrar hechos históricos de relevancia mundial con un envoltorio de espectáculo… estos puntos negros de producción -que son lógicos desde la piel de un productor de cine, pero que no lo son para un cronista que tiene cierto apego por lo que ilusoriamente se llama la verdad histórica- se encargan de restarle seriedad a la historia que se nos cuenta, banalizando los actos terroristas de la Rote Armee Fraktion (Fracción del Ejército Rojo, o la Baader Meinhof, como también se la conoce).
Sus virtudes consisten en trazar con buen pulso y amplia perspectiva la crónica histórica de unos años caracterizados por la convulsión y agitación políticas y sociales.
“Si se tira una piedra, es un acto punible. Si se tiran cien piedras, es un acto político.”
Partir, o las ínfulas de un corsario
Partir, de Catherine Corsini, trata un tema universal y muchas veces tratado por el cine: la infidelidad, el encuentro de un nuevo amor y la liberación de la mujer.
En esta ocasión, aunque quizás no se nos ofrezca nada nuevo, sí cabe destacar la sobriedad con que está hecha la película, la mirada resuelta al encuentro entre Suzanne (una estupenda Kristin Scott Thomas) e Iván, y al desarrollo de su primera amistad y de su posterior enamoramiento.
No llega a desbordar, no emociona en exceso, porque está acusada de cierta frialdad o cierto distanciamiento, pero por lo menos se aprecia y se valora la sencillez y concisión con que está narrada la historia, punteada de escenas eróticas -relativamente generosas- que están muy acordes con el clima general del film, rematado con un final de lo más amargo.
Rebelde con causa
She, a chinese (Ella, una china), de la escritora y directora de cine china Xiaolu Guo, es, para un cronista, la gran sorpresa de la sección oficial.
La directora pasó sus primeros 30 años viviendo en China (estudió cine en Pekín), y los últimos 5 entre Londres y París. Pertenece a la 7ª generación de directores chinos, aunque en China sea, ante todo, una directora underground. El film es, por consecuencia, una co-producción entre Reino Unido, Francia y Alemania.
La historia nos narra la joven vida de Mei, una chica que vive en un pequeño pueblo de China dominado por una serie de constantes tales como el desarraigo y la violencia. Mei está enraizada de lleno en los estragos y las ruinas de esas jóvenes generaciones de los 70’ que iban a por todo y a por nada, aplastadas por un sistema social y económico cuya burocracia sin escrúpulos, cuya truculencia, hacía caer sobre ellos la alargada sombra del no hay futuro.
En la pantalla vemos la violencia ejercida sobre un cuerpo joven de mujer. Vemos un mundo masculino belicoso, en el que ella se rebela contra la falta de amor. “Civilización es un término que tiene que ver con los conceptos de estructura, de comunidad”, nos explica Guo, intentando contextualizar el entorno en el que vive Mei, un entorno donde, nos dice, las personas tienen una forma de vivir violenta.

She, a chinese, Xiaolu Guo, 2009
Sus influencias van desde el Godard de La Chinoise y de Vivre sa vie hasta Van Sant -en boca suya (me permito añadir las reminiscencias en fondo y forma del maestro taiwanés Hou Hsiao-hsien)-, en el retrato de esa juventud fragmentada, tan fragmentada que hasta la rebeldía que poseen está también fragmentada; una juventud que posee una energía tan joven como ciega.
Mei es un personaje que está continuamente en la carretera (metafóricamente hablando), en movimiento, con ese brío desganado que dan los sueños no realizados o, incluso siendo consciente de ello, por no realizar.
La película indaga, con sutileza y sensibilidad, en el choque de culturas cuando la protagonista consigue el suficiente dinero para emigrar a Londres. En su vida en Londres pasa por tres clases sociales, desde que llega como inmigrante, hasta que se casa con un hombre mayor de clase media, donde consigue la nacionalidad, pasando, en último lugar, a compartir los días con un emigrante pakistaní de clase baja. A este respecto Gao sentencia que Mei “está desnuda de todas las vestiduras políticas”.
En definitiva, She, a chinese es una película potente (con una directora igual de potente en persona), que nos ofrece un relato apasionante, en el que seguimos a una magnífica Lu Huang (Mei) en un descarnado y hermoso viaje a través de nuestra sociedad/la sociedad, a través de los hombres y a través de una mujer.
¿Necesitas un reinicio?
Otra gran sorpresa llegó a las 19:45 en forma de extraña y sugerente película lituana co-producida con Alemania: Low lights (Artimos šviesos), de Ignas Miškinis.
Se trata de una enigmática road movie con un planteamiento original (en fondo y forma) que mantiene el poder de fascinación de sus imágenes intacto durante todo el recorrido, sosegado y agitado a un mismo tiempo, elevando la lírica metropolitana y nocturna que invade la pantalla por encima de la historia y de su supuesta trascendencia, aunque con una punzante e insólita personalidad.
El magnetismo de sus tres protagonistas es incandescente -esa suerte de Andy Lau lituano llamado Dainius Gavenonis, la preciosa y sensual Julia Maria Köhler…- y refuerza la extraña belleza de sus subyugantes imágenes. Metálica, moderna, nocturna.
“La vida sin música sería un error”. Nietzsche
Viernes 13, penúltimo día del festival.
9:00 de la mañana. Teatro Lope de Vega.
Se proyecta Nothing personal (Nada personal), ópera prima escrita y dirigida por la polaca afincada en Holanda Urszula Antoniak, y protagonizada por el veterano irlandés Stephen Rea y por la semi-debutante Lotte Verbeek. Ésta última interpreta a una joven errabunda (Anne/Tú) que vaga por los caminos de Connemara, en Irlanda, hasta encontrarse con un solitario personaje llamado Martin (Rea). Llegan a un acuerdo: ella trabajará en la casa y en el jardín a cambio de comida y techo, y, por petición suya, esa será la única relación que los una, nada más: ni charlas, ni intentos de intimación o indagación, ni nada de preguntas personales.
Bajo esta premisa encontramos un testimonio humanista que saca a relucir la importancia del respeto y la comprensión en las relaciones entre personas, todo en un tono cálido e intimista.
La película está inflamada de una belleza fría que admiramos en los planos de los paisajes, las manos sobre las algas, el rostro de Anne/Tú. Y está llena de sutiles recovecos emocionales, los mismos que, a través de las grietas del alma de los personajes, emanan hacia el espectador, subyugados ante la calmada fuerza de la propuesta, llevada a cabo con sobriedad y brillantez.
Un final desgarrado, precioso.
Pipilotti Rist, debí haber tomado ácido contigo
Para gustos, colores. Y para colores, Pepperminta.
La videoartista suiza Pipilotti Rist se pasa al largometraje y al cine con este film salvaje, tedioso y esperpéntico. El asunto básicamente es una suma de ideas visuales más propias del videoclip aunadas sin ningún tipo de coherencia ni cohesión en una pseudo-historia que, finalmente, no es tal o no tiene el mayor interés.

Pepperminta, Pipilotti Rist, 2009
El resultado es estridente, excesivo, repetitivo, sin mesura. Una macedonia de formulas y ráfagas de post-modernidad, una orgía multicolor que falla precisamente en el terco y aburrido empeño de ser visualmente rompedor, de impactar mediante un uso totalmente desorbitado de la cámara y del color.
La solidez de la escuela sueca
Jan Troell sigue siendo, incluso a día de hoy, uno de los grandes cineastas europeos. Desde el año 1996, cuando se estrenó Hamsun, no nos brindaba una obra tan redonda, aunque no magistral. Maria Larssons eviga ögonblick (Los momentos eternos de Maria Larsson) es una película con una técnica y una corrección envidiables, sólida y muy bien hecha.
Se nos cuenta la historia de una madre (perfecta Maria Heiskanen) a través de lo que nos cuenta una de sus hijas. Maria Larsson tiene una cámara de fotos de la que se quiere deshacer para ganar algo de dinero, pero cuando descubre el prodigio de capturar la vida, el instante, la emoción, rápidamente abraza esa actividad como vía de escape ante una vida dura, con muchas responsabilidades y problemas conyugales con un marido borracho y agresivo, un truhán con buen corazón, después de todo.
No se le puede reprochar nada a una película de corte clásico, bella y emocionante como esta, porque no hay fallas en ninguno de los departamentos: la fotografía, el guión y la dirección no tienen mácula alguna y son soberbios en su concisión como conjunto, y los actores hacen un trabajo más que notable.
Simplemente no arrebata.
Noruega acoge a Alvin Straight
Nord (Norte), producción noruega dirigida por Rune Denstad Langlo, es una curiosa road movie -a falta de coches, motos de nieve- ambientada en los nevados y exóticos parajes de escandinavia.
Sencilla, tierna, divertida y bien confeccionada de un extremo al otro. Es lo que es y lo sabe, no dice ser ni quiere ser una cosa diferente, y eso la honra, porque le hace no perder el rumbo y mantener un ritmo y una personalidad firmes, la labor más compleja, creo, que existe en fabricar una película.
La seducción de la mirada aviesa
If… (¿Y si…?), Lindsay Anderson, 1968.
Sería injusto afirmar que el peso de la película lo lleva Malcolm McDowell, pero, sin embargo, no estaría demasiado lejos de la realidad el hacerlo.
La mítica película británica (por la polémica que generó, por la Palma de Oro que ganó) se presenta en el Sevilla Festival de Cine Europeo dentro de la sección Clásicos favoritos. Selección Jeremy Thomas, y nos desvela, como ya hiciera con The innocents, otra porción grande de cine con mayúsculas. En esta ocasión la porción es cínica, osada, y clava sus uñas en el cuello.

If..., Lindsay Anderson, 1968
La historia se centra en la vida académica de tres alumnos que viven en una institución educativa. Son amigos y están constantemente en contra y rebeldía ante aquellos que poseen la rigidez y la autoridad para ejercer el poder sobre las personas menores que ellos: los pupilos.
Se describen así los sombríos y arbitrarios mecanismos de poder (causa) y rebeldía (consecuencia) en un ejercicio de mordaz y afilada crítica innegociablemente fascinante. El personaje de Travis, a cargo de McDowell, posee un magnetismo y una presencia que llena y colma las escenas con una mirada animal, obscena, salvaje e insolente: los mejores atributos para describir esta película.
____________________________________
Palmarés
Giraldillo de Oro Sección Oficial: Lourdes, de Jessica Hausner (Austria, Francia, Alemania).
Giraldillo de Plata Sección Oficial: Nothing personal (Nada personal), de Urszula Antoniak (Holanda, Irlanda).
Premio Especial del Jurado: 44 inch chest (Un pecho de 110 centímetros), de Malcolm Venville (Reino Unido).
Premio a la mejor dirección: Roland Vranik, por Adás (Transmisión) (Hungría).
Giraldillo de Oro a la mejor película documental: Garbo, el hombre que salvó al mundo, de Edmond Roch (España).
Premio Eurimages: Käsky (Lágrimas de abril), de Aku Louhimies (Finlandia, Alemania, Grecia).
Premio de la Crítica, concedido por la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (ASECÁN): Nothing personal (Nada personal), de Urszula Antoniak (Holanda, Irlanda).
Gran Premio del Público: Un prophète (Un profeta), de Jacques Audiard (Francia).
Premio Jurado Joven/Universitario: Adás (Transmisión), de Roland Vranik (Hungría).
Premio Extraordinario del Presidente del Jurado (Nicholas Roeg): Pepperminta, de Pipilotti Rist (Suiza, Austria).
Respecto al palmarés, decir que me ha parecido bastante equilibrado, en comparación con otros años, apostando por películas menos convencionales y más arriesgadas, quizás no tan accesibles, como Lourdes con el Giraldillo de Oro, o Transmisión, esta última con dos premios.
Muy consecuente, me parece, el premio del público a la película Un profeta, auténtica demostración de brío narrativo y electricidad sensitiva.
Si uno ha visto alguna película de Roeg, como yo en este festival que pude ver Performance y Bad timing, puede comprender ese extraño Premio Extraordinario del Presidente del Jurado a Pepperminta, premio un tanto sacado de la manga, pero bueno, para mí no tiene la mayor relevancia.
Con respecto a Nada personal, que estaba cantado se llevaría algo, la crítica dijo:
“Por expresar con sutileza y calidez el respeto en las relaciones humanas, propiciando la amistad y el amor entre dos personas desamparadas, en un film humanista que apuesta por la comprensión, con una dirección sobria y llena de matices”.
______________________________________
El Sevilla Festival de Cine Europeo viene a ser, como muchos otros festivales, una suerte de plataforma residual donde vienen a parar algunas de las cintas que han dado más que hablar en el circuito internacional de los festivales de cine más importantes, esto es: Cannes, Venecia, San Sebastián, Berlín, etcétera. Por eso, secciones como la Selección EFA (largometrajes preseleccionados por la European Film Academy para los premios anuales europeos, compitiendo por el voto del público) o Eurimages (selección de largometrajes europeos co-financiados por los fondos del programa Eurimages de la UE) están compuestas por películas que ya vienen avaladas, y se presentan, a la misma vez, como reductos donde encontrar verdaderas rarezas imposibles de ver de otro modo más tarde en cines comerciales.
Como ejemplos: este año hemos tenido en la Selección EFA películas como la original Kynodontas, del griego Yorgos Lanthimos; la ya comentada última película de Jan Troell: Los momentos eternos de Maria Larsson; la rumana Politist, adj., última película también de Corneliou Porumboiu; Tatarak, de Andrzej Wajda; y Un prophète, de Jacques Audiard.

Nothing personal, Urszula Antoiniak, 2009
En Eurimages se encontraban Singularidades de una chica rubia, del centenario Oliveira; Les herbes folles, de Resnais; y la flamante vencedora La cinta blanca, de Haneke. Todas ellas últimas obras de grandes maestros.
Por otro lado, en el terreno de las rarezas, nos encontramos con la lituana Low lights -ya comentada en estas crónicas-, de Ignas Miškinis.
Con un 5% más de presupuesto que el año pasado, el festival ahonda en esta edición en la sonada presencia de estrellas. Como es de esperar, el impacto mediático lo absorben más las personalidades que las películas -mito versus cine-, siendo éstas el núcleo de un festival de cine.
Un ejemplo de esto que digo: El País dedica más de 10 artículos al festival el viernes 6, primer día, y casi ninguno habla de cine; de los ocho días posteriores existe una laguna informativa considerable respecto a las películas que se pudieron ver.
El hecho de que para un cronista haya pasado desapercibido el que de 15 películas, 9 de ellas estaban dirigidas por mujeres, y que, de esas 9, 8 estaban protagonizadas por mujeres, es una buena señal: tengo menos prejuicios de los que imaginaba.

Gracias por colaborar Alexis, aprovecho otra vez para animar a cualquiera que también quiera hacerlo. Que es un coñazo que escriba siempre el mismo gañán.
Un saludo, y si vas al del 2010, te apetece y esto sigue en pie, repetimos.
Un saludo.
Hola Roberto,
antes que nada, gracias a ti por publicarme las crónicas, te estoy muy agradecido.
Para 2010 ya veremos, en principio no veo por que no y me apatecería.
Un saludo.