Ritwik Ghatak: Nagarik
Ritwik Ghatak nació en el año 1925 en Dhaka, actual capital de Bangladesh y por entonces segunda ciudad en importancia en la región de Bengala, tras Calcuta, a la que se trasladaría posteriormente.
Ghatak vivió la partición de Bengala en 1947. La Bengala hindú (occidental) siguió formando parte de la India, la Bengala musulmana (oriental) formó el Pakistan Oriental hasta el año 1971, en que se independizaría y constituiría la actual nación de Bangladesh.
En 1943 la región sufriría una terrible hambruna que costaría la vida a más de un millón y medio de personas.1
El cine de Ghatak reflejará esta situación social y política; la pobreza, la escasez de alimentos, trabajo, las migraciones de los refugiados, campesinos… Vamos, simplemente quería que estas palabras nos sirviesen para comprender algunos de los trazos políticos e ideológicos que tendrá el cine de Ghatak.
Una suerte de realismo épico, fundamentado en personajes característicos, llenos de un optimismo vital, a pesar y a despecho de la miseria imperante, optimismo que no puede surgir de otro lado más que de la propia conciencia y su falta de acomodo en el mundo exterior.
Como todo rasgo de personalidad surgido de una interiorización antitética de la realidad, se corre el riesgo de que entre en crisis y sucumba a la percepción de los sentidos y su opresiva capacidad para imponerse a un estómago vacío.
El humor ocasional, la mirada poética fijada por igual en cielos azules o grises nubarrones, la constatación dramática de una teórica social cuya facticidad siempre cae del lado de la mantequilla, encuadres llenos de belleza, un prodigioso sentido del ritmo… son las cualidades que harán de Ghatak uno de los mejores cineastas de la historia.

Echemos ahora un vistazo al primer film que rodó el amigo Ritwik, Nagarik, y dejemos los besos para los enamorad… cachis, eso no era, malditos Héroes… decía, y dejemos para otras entradas el resto de su producción.2 Comentaremos antes de nada que este film, de parco presupuesto, interpretado por actores de la Asociación Teatral del Publo Indio, ligada ésta al partido comunista, no se estrenó en vida de su director. Satyajit Ray diría en una ocasión: “si Nagarik se hubiese estrenado antes de Pather Panchali, se le habría reconocido como el primer film del nuevo cine bengalí.”
El comienzo de Nagarik me trae a la memoria (¿hay algo que no me la traiga?) el de Amanecer; se parte de la misma premisa, mejor dicho, se expone el mismo argumento: la universalidad de la historia que se relata a continuación. No pretende, no creo que pretenda, en cualquier caso no consigue ni podría conseguir atraer emocionalmente al espectador, hacerle partícipe, implicarle en la historia desde el comienzo. Es más bien una declaración política, social. Hecho el recorrido de dos horas de duración del film, contemplada la última escena sobre una lluviosa Calcuta, llega el momento de volver la vista atrás, rebobinar la memoria y escuchar otra vez las palabras de la voz en off.
I know him, I have seen him.
Where the river flows quietly, Under the harness of iron barges
And by its side rolls, A saga of tears and smiles.
Where work of yet another day has come to an end.
Yet another sunset for the tired workforce.
Where the sky remains tightly wrapped, amidst a jumble of chords.
I had seen him under that sky, Amidst high and low citizens.
That only one citizen.

Ese ciudadano único, especial y particular, al que vemos caminar entre cientos de seres similares, rodeado de miles, compartiendo vida con decenas y ciudad con millones, ayudando a cruzar la calle a una mujer. Así es la vida de Calcuta.
Ramu convive con un padre inválido, una madre, una hermana y un hermano pequeño. En el transcurso de la historia la familia se verá obligada a arrendar una de las habitaciones a un ya maduro licenciado en química, para poder a su vez afrontar los gastos de alquiler de la casa. El casero, algún amigo y una novia desesperanzada completa el grupo de personajes de la historia.
Las andanzas de Ramu y familia se muestran en picados y contrapicados con movimientos angulares de cámara, juegos de luces y sombras (no apreciables en su total esplendor debido a la calidad de la copia del film editada en DVD), planos con los protagonistas dialogando de espaldas a cámara, hermosa música de sitar y bansuri…3
Solamente señalaremos dos magistrales escenas que sirven de muestra del hacer fílmico de Ghatak.
Al principio del film, vemos cómo Ramu anda por las calles y escucha una extraña melodía de violín, nostálgica y esperanzadora. Cuando cesa el sonido, Ramu pide al músico que la toque de nuevo, y éste extiende la mano pidiendo dinero. Ramu se aleja, sonriendo. Esta escena entronca con otra cerca del final, en la que el músico y Ramu se encuentran de nuevo. Se miran, Ramu mete la mano en el bolsillo y le da una moneda al músico. Éste, sonriendo también, se aleja, sin tocar la pieza que tanto encandila al protagonista.
En la segunda escena la hermana sirve el té al inquilino y le pide la cartilla de racionamiento. El ritmo del diálogo y la repetición de acciones, el nerviosismo de él, la seguridad y aparente frialdad de ella aderezadas con miradas significativas… en dos minutos de permanente sonrisa hemos contemplado el enamoramiento del hombre y el interés de la mujer.
Ni Lubitsch en sus mejores momentos.
Y todo esto se ve elevado a la categoría de obra maestra gracias al firme propósito ideológico que impregna la historia y la resolución del film, que me obligó a permanecer sentado unos minutos, reflexionando, inseguro, quizá consciente del motivo por el que Ritwik Ghatak no ha tenido el reconocimiento que se merece.
En próximas entradas seguiremos analizando la obra de Ghatak, permanezcan atentos a sus pantallas porque no habrá una periodicidad regular ni continua, esperemos que la lenta decantación de estos comentarios y sobre todo de la contemplación de los films ayuden a una correcta y beneficiosa asimilación de sus virtudes.
- Wikipedia - Hambruna de 1943 en Bengala. [↩]
- Filmografía en Senses of Cinema, artículo de Megan Carrigy. [↩]
- http://es.wikipedia.org/wiki/Bansuri [↩]







Hola,
La verdad es que la relación entre Sita y el químico es fantástica, tienen cuatro o cinco secuencias breves pero tremendas en toda película.
El tipo se movía por el melodrama y el humor con total normalidad, cambiando, mezclando, haciendo transiciones, y como siempre repito eso sólo lo hacen de manera correcta, natural y por sistema los más grandes.
Las panorámicas que describen el lugar, el camión del capó levantado averiado siempre tras la ventana, la devaluación de los títulos y los estudios a la hora de buscar trabajo, el nepotismo, etc. está llena de cosas interesantes. El punto de vista optimista se agradece y creo que es necesario: “Vamos todos juntos, con una sonrisa” dice Ramu, creo que lo resume casi todo.
Voy a aprovechar la cobertura Ghatak ver las películas que todavía me faltan.
Un saludo y gracias.
19 votos en IMDb… Cine de masas el de Ghatak
Comentario por Roberto Amaba — Diciembre 22, 2007 @ 1:16
Sí, casi los mismos votos que la última de bourne, jojo.
Lo personajes están estupendamente definidos, y además el trabajo de los actores es realmente notable. Aparte de eso y a título personal, la sonoridad del idioma indio me encanta, es muy poético, disfruté mucho con las entonaciones.
A ver si entre todos damos un repaso completo a la filmografía de Ghatak y añadimos un par de votos a IMDB.
Un saludo.
Comentario por Jacobo R.A. — Diciembre 22, 2007 @ 17:17
Qué tal,
Yo sólo he tenido oportunidad hasta el momento de ver Río Titas y fue toda una experiencia. En cuanto tenga oportunidad también veré las que pueda.
Estaremos atentos al resto de las reseñas sobre Ghatak, muchas gracias.
Comentario por Do Lung — Diciembre 30, 2007 @ 1:54