Archivo de la categoría ‘Metadatos’
Luis Buñuel rompe la hora en Shangri-La

Los compañeros de Shangri-La. Derivas y ficciones aparte, acaban de airear, como hacen con puntualidad en cada cambio estacional, un nuevo número, el octavo. Esta vez le toca el turno a Luis Buñuel. Además, incorpora los despojos del dossier Maddin, el último artículo dedicado a My Winnipeg que han aprovechado -muchas gracias- para actualizar su edición del número 1 de Encuadres: Guy Maddin. Viajero en el tiempo. Algo que servidor, holgazán como pocos, todavía no ha tenido la diginidad de hacer con el pdf que corre, entre delirios, por estas tierras.
Difícil encontrar una fecha más apropiada para hablar de Buñuel, para verlo y para leerlo. Cuando a las 12 de la mañana del Viernes Santo la Rompida de la Hora en Calanda termine por alborotar la Semana Santa a tamborrada limpia, tal vez el maestro aragonés cumpla una de sus agudas amenazas y abandone un rato la tumba para ir a comprar los periódicos del día:
Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada diez años, llegarme hasta un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría más. Con mis periódicos bajo el brazo, pálido, rozando las paredes, regresaría al cementerio y leería los desastres del mundo antes de volverme a dormir, satisfecho, en el refugio tranquilizador de la tumba1 .
Se reiría a lo grande con nuestros “nuevos” desastres, y a buen seguro los reconocería como los viejos ya vividos que sólo se han metamorfoseado en algo todavía más grosero mediante una purga enfermiza y trilera de las formas. En lugar de asistir a la enésima vez que Peter Ustinov incendia Roma disfrazado de Nerón, a los esfuerzos de Charlton Heston por meter tripita para deleite de Mesala o la discusión sobre con cuántos clavos crucificaron a Cristo y quién los filmó con mayor acierto, no desentonaría volver a ver algún Buñuel.
Ojo, lo del péplum acomodado a las fechas, televisión mediante, me parece una delicia, muy kitsch, pero delicia al fin y al cabo. Es casi como una hipnosis regresiva, una de esas situaciones que te devuelven a momentos en los que no habías padecido lo que luego habría de venir y que, por lo tanto, terminas idealizando de manera un tanto lastimera con ayuda de los mecanismos cerebrales oportunos. La verdad es que al péplum le sucede algo parecido a la ciencia ficción, cuanto más cutre, más encantador se vuelve. Un fenómeno que solía ir en proporción al crecimiento muscular y mamario de los y las protagonistas, Terenci Moix ya hablaba de esto, así que ya sabéis dónde acudir si queréis ampliar nociones sobre sicalipsis romana y la homosexualidad del gladiador. Y también dónde ir si queréis volver a Buñuel.
- Buñuel, Luis: Mi último suspiro. Plaza & Janés, Barcelona, 2001, p. 303. [↩]
Dissolve

Sí, terminología anglosajona. Pero que, en esta ocasión, resulta más adecuada para nombrar ese momento en el que se ha terminado de ver una película. Encadenado sería el equivalente español, pero no podemos negar que éste indica, decididamente, consumo. Aparte y olvido rápidos, pues viene otro plano, otra película, a rellenar el hueco de aquello que no se sabemos si lucha por marcharse o por permanecer. Con dissolve, existe la sensación de cierto (re)poso.
Disolver, sin duda, mejor que encadenar; más orgánico, más humano. Un fotograma, una película, se disuelve en nosotros. Sin atender a la calidad, ya sea buena, apreciable o pésima, la asimilamos y, a diferencia de otros carburante ingeridos, no podemos excretarla por mucho que lo hayamos deseado con todas nuestras ganas. ¡¿Quién me mandaría verlo?! nos flagelamos, a la espera de que alguien preclaro invente un enema mental.
Encadenar es pura mecánica. Funcional, sí, pero a la manera de la bufanda de Penélope o el lumbago de Sísifo. Una cadena enorme y ¿para qué?, no servirá para descolgarnos en huida desde una ventana como si fueran sábanas, ni para ejercer tracción sobre un coche empantanado, ni siquiera para sujetar a un ser querido. Sujetar y ser querido, deberían ser incompatibles como verbo y objeto indirecto de una hipotética construcción sintáctica-sentimental. De nuevo, conviene aceptar que las cosas se disuelven, rebajará el trauma y convertirá en cómico el deseo de atar. Y de no acceder a la comprensión de lo disuelto, siempre será mejor fantasma que mortaja.
No sería mala idea un análisis crítico del argot cinematográfico. Por crítico se entendería que, partiendo de lo etimológico se llegara a lo conceptual, siendo la aplicación práctica al cine una simple espectadora del debate con altas posibilidades de ser refutada en cuanto abriera la boca, ¡por frívola! Si se lo encargaran a alguien medio normal acabaría saliendo un libro de verdad interesante.
Bien, este breve sermón viene a cuento de la nada afanosa colocación (la era del widget, del plugin y de las tools en general), en la barra lateral del blog, de un apartado donde se citarán las últimas películas que se han disuelto (o re-disuelto) en mí. Se aprovechará para enlazarlas con algún texto interesante que se encuentre por la Red en idioma amigable (spanish-english) y sin vacilar a la hora de ejercer el amiguismo más impúdico. En su defecto siempre queda el socorrido gancho a IMDb o FilmAffinity. Además, puede servir como material para el cotilleo, la curiosidad o el consuelo:
– Mira, el pobrecito acaba de beberse semejante inmundicia, garrafón de primera. No le arriendo la resaca.
Vacaciones, fe de erratas y avances

Vacaciones: El blog se toma cuatro semanitas de vacaciones, volveremos a finales de agosto o principios de septiembre. Que ustedes lo pasen bien, trabajen o no.
Fe de erratas: cazamos un fallo en el dossier Maddin. Se le atribuyó la autoría de un libro que estaba sin publicar por aquel entonces cuando, finalmente, sólo aporta el prólogo. La información utilizada era falsa o incompleta. En la bibliografía, la ficha del libro: Diva: Defiance and Passion in Early Italian Cinema, de Angela Dalle Vacche, y el párrafo donde se mencionaba (en la entrada dedicada a The Heart of the World) han sido corregidos en las dos versiones disponibles, el pdf en descarga de este blog y en el editado por Shangri-La.
Los que tengan interés, ya saben, a descargarlo de nuevo. Por cierto, estamos muy contentos con el número de descargas, es amplio, mucho más de lo esperado para ser un monográfico de un director semi-desconocido y de ser publicado en un blog recién creado y bastante minoritario. Si alguien caza algún bug más, que no dude en ponerse en contacto con nosotros.
Avances: en otoño, los compañeros de Shangri-La publicarán una nueva carpeta: “Memoria/s de Auschwitz” (número 7, septiembre-diciembre de 2008) en la que aparecerá un amplio (35-40 páginas) artículo nuestro sobre Shoah, de Claude Lanzmann. Llegado el momento dejaremos aquí el extracto y el enlace necesarios para su lectura.
También esperamos colaborar en el especial sobre “El Viento”, de Victor Sjöström, que tendrá lugar en Pasión Silente a partir de septiembre.
Además, seguirá el conteo de Ghatak y, si hay suerte y tiempo, nos lanzaremos a por un nuevo dossier-tipo-Maddin dedicado a otro director o tema. Ya sabéis que se admite cualquier tipo de sugerencia o colaboración.
Un saludo.
