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Mis 50 películas innegociables
Hace unos años, cuando me tomaba más en serio esto del cine, detestaba las listas. Me parecía el típico ejercicio cinéfilo y siempre he intentado no pertenecer al gremio. Ahora sigo siendo igual de insoportable que entonces pero algo menos tocahuevos, y he terminado por dar a esta maravillosa afición una distancia más saludable. Puedo hacer una lista, veinte, o cambiarla por completo al día siguiente sin tener que recurrir al omeprazol. No valía la pena seguir pensando en su utilidad o interés, porque una frivolidad semejante aguanta mal las preguntas.
Antes de ponerme a cribar -es la primera vez que realizo una lista tan amplia- volví a ver unas cuantas con las que tenía dudas. Las típicas películas que piensas que has terminado idealizando: un primer y único visionado impactante, la asociación con algún estado de ánimo, un momento determinado de la vida, el peso de la opinión global o de cierta individual a la que respetas, la consideración histórica, etc. Porque sí, admito que soy muy influenciable, por lo menos en un primer acercamiento. Lo considero una puerta abierta al conocimiento que ya habrá tiempo de cerrar si se comprueba el fraude. Ninguna se me ha caído por estas razones y he comprobado, con alegría, que todas las que pasaron por la cuarentena salieron de ella sin infección.
No hay extravagancias, me atrevería a asegurar que unas cuantas de las aquí listadas entrarían entre las favoritas de cualquier otra persona, por porquito que haya visto. Me llamaron la atención varias cosas durante el proceso de elección, sobre todo ver cómo se repetían ciertos temas, paisajes, formas, actores o la posición, digamos moral, de algunos personajes.
Tampoco me he impuesto muchas condiciones, nada de limitar años o nacionalidades, sólo no repetir director y no meter cine experimental. Dos normas tan caprichosas como el mismo hecho de realizar la lista. No repetir director cuesta “poco”, no incluir cine de vanguardia bastante más. Salvo una excepción eliminé los restantes que amenazaban con entrar. Creo que ahora mismo mantengo una relación más académica-análitica que emotiva con ese tipo de cine que, con todo, me fascina.
Orden cronológico:
- Fantômas (Fantomas, Louis Feuillade, 1913-14)
- Posle Smerti (After Death, Evgeni Bauer, 1915)
- Herr Arnes pengar (El tesoro de Arne, Mauritz Stiller, 1919)
- The General (El maquinista de la General, Clyde Bruckman, 1926)
- Sunrise (Amanecer, F. W. Murnau, 1927)
- La chute de la maison Usher (La caída de la casa Usher, Jean Epstein, 1928)
- West of Zanzibar (Los pantanos de Zanzíbar, Tod Browning, 1928)
- The Crowd (Y el mundo marcha, King Vidor, 1928)
- M (M, el vampiro de Dusseldorf, Fritz Lang, 1931)
- King Kong (Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack, 1933)
- The Scarlet Empress (Capricho imperial, Josef von Sternberg, 1934)
- Partie de Campagne (Una partida de campo, Jean Renoir, 1936)
- Detstvo Gorkogo (La infancia de Gorki, Mark Donskoy, 1936)
- Lost Horizon (Horizontes perdidos, Frank Capra, 1937)
- Angel (Ernst Lubitsch, 1937)
- Vredens Dag (Dies Irae, Carl Theodor Dreyer, 1943)
- The Ox-Bow Incident (Incidente en Ox-Bow, William Wellman, 1943)
- The Miracle of Morgan’s Creek (El milagro de Morgan’s Creek, Preston Sturges, 1944)
- Perfect Strangers (Separación peligrosa, Alexander Korda, 1945)
- The Big Sleep (El sueño eterno, Howard Hawks, 1946)
- Black Narcissus (Narciso negro, Michael Powell, Emeric Pressburger, 1947)
- Daisy Kenyon (Otto Preminger, 1947)
- The Lady from Shanghai (La dama de Shangai, Orson Welles, 1947)
- Germania Anno Zero (Alemania año cero, Roberto Rossellini, 1948)
- La Ronde (La ronda, Max Ophüls, 1950)
- People will Talk (Murmullos en la ciudad, Joseph Leo Mankiewicz, 1951)
- Ace in the Hole (El gran carnaval, Billy Wilder, 1951)
- I Vitelloni (Los inútiles, Federico Fellini, 1953)
- Aguaespejo granadino (José Val del Omar, 1953-55)
- Battle Cry (Más allá de las lágrimas, Raoul Walsh, 1955)
- The Tin Star (Cazador de forajidos, Anthony Mann, 1957)
- Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958)
- A time to Love and a time to Die (Tiempo de amar, tiempo de morir, Douglas Sirk, 1958)
- Apur Sansar (El mundo de Apu, Satyajit Ray, 1959)
- Sanma no Aji (El sabor del sake, Yasujiro Ozu, 1962)
- El Ángel Exterminador (Luis Buñuel, 1962)
- The man who shot Liberty Valance (El Hombre que mató a Liberty Valance, John Ford, 1962)
- Le Mépris (El desprecio, Jean-Luc Godard, 1963)
- Shock Corridor (Corredor sin retorno, Samuel Fuller, 1963)
- Tengoku to jigoku (El infierno del odio, Akira Kurosawa, 1963)
- Doctor Zhivago (David Lean, 1965)
- Playtime (Jacques Tati, 1967)
- Mouchette (Robert Bresson, 1967)
- Skammen (La vergüenza, Ingmar Bergman, 1968)
- 2001: A Space Odyssey (2001, una odisea del espacio, Stanley Kubrick, 1968)
- Eraserhead (Cabeza borradora, David Lynch, 1972-77)
- Herz aus Glas (Corazón de cristal, Werner Herzog, 1976)
- Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1978)
- Khane-ye doust kodjast? (¿Dónde está la casa de mi amigo?, Abbas Kiarostami, 1987)
- The Saddest Music in the World (La música más triste del mundo, Guy Maddin, 2003)
Lavado de cara

De vuelta, tras haber cumplido con parte del plan silente marcado y con otro que surgió sobre la marcha: remodelar el aspecto de la página. Un coñazo en toda regla, pero creo que salí del paso. El theme antiguo era muy endeble en cuanto a código y tenía una hoja de estilos llena de redundancias, el nuevo no es extraordinario pero cuenta con un código más robusto y un CSS más limpio, aunque también más pesado. La cuestión era mejorar algo sin cambiar el diseño de base y sin adentrarme mucho en la estética hortera y repetitiva de la Web 2.0. El resto (negro sobre blanco, tonos verdes, Verdana 11 como fuente principal más algún toque Trebuchet) sigue casi igual, la cara sigue siendo la de la misma niña granadina, igual de verde, igual de flamenca, con idéntico grano.
Y decía que era un coñazo, sobre todo, por lo difícil de cuadrar el aspecto con todos los navegadores. Bueno, al menos con la castaña de Internet Explorer. Los que uséis IE6 ó 7 creo que tendréis problemas en el deslizamiento, el theme debe cargar hojas de estilo diferentes y bla bla. Lo siento mucho, pero no se puede estar pendiente de las limitaciones impuestas por los gañanes de Microsfot. A los usuarios de IE 6-7 os invito a usar cualquier otro navegador (Firefox, Ópera, Safari), ninguno os dará problemas, o en su defecto actualizar a IE 8, que también es gratis. Ya sé que para navegar, al menos a mí me pasa, se cogen unas manías muy difíciles de cambiar, pero estoy seguro de que si cambiáis IE por otro no os arrepentiréis. Si alguien controla el tema, si observa algún error en la muestra, en la carga o simplemente quiere decir lo cutre que es, que me avise, porque esto está medio en pruebas y tengo que seguir tocando el código. Siempre se puede volver a la plantilla vieja. Además, los de mi servidor llevan como dos meses de saturaciones nocturnas constantes y eso tampoco ayuda.
Próximamente nos visitarán, entre otros, Roberto Rossellini y Andrei Tarkovsky, a ver si con ellos tenemos un septiembre agradable. Si hay algún twittero por aquí, que sepa que tenemos cuenta desde hace un tiempo, el enlace está en la barra lateral. Poca cosa, tonterías cinematográficas más llevaderas por ser más cortas y miscelánea vital insustancial.
Barbecho veraniego

La verdad es que el paso del tiempo asusta, parece como si fuera hace un mes y no doce cuando colocaba aquí otro fotograma para cerrar el blog en agosto del 2008. Esta vez le toca a Burt Lancaster, quien tras recorrerse todas las piscinas de los ricachones, concluía el descenso a su infierno particular en esta abarrotada pileta municipal. Seguro que muy parecida a alguna ya visitada por vosotros o peor aun, a visitar este verano. Gran película The Swimmer (El Nadador, Frank Perry & Sydney Pollack, 1960), bueno, al menos a mí me lo pareció en su momento.
Pues eso, que no viene mal un barbecho, más que nada por no ser menos que El Bulli o que los Ferrero Rocher. Volveremos a la carga la última semana de agosto o la primera de septiembre, mientras tanto se intentará aprovechar el tiempo para ver si de esa forma mete menos miedo; no lo creo. Quiero darme un atracón de películas mudas, algunas que tengo pendientes y revisar otras que me apetecen… no sé, pero quiero volver a ver Los Nibelungos del tirón; me preparé una soirée que ríete de las de nuestro admirado Herr Graf. También quiero hacer un esfuerzo de síntesis, ahora que mi base de datos mental es medio decente, y poner en claro cuáles son mis películas favoritas (pongamos unas 50). Nunca lo he hecho, sólo una vez elegí 10 en mi querido DXC. También será un buen ejercicio para comprobar la cantidad ingente de morralla que me he tragado durante estos pocos años de afición.
Supongo que el blog seguirá por los mismos derroteros que hasta ahora, difícil inventar cosas, aunque se intentará. Lo que sí repito una vez más es que éste es un espacio abierto a todo el que quiera escribir en él, así lo monté, pero por unas cosas o por otras al final -y creedme que para desgracia vuestra- siempre termino escribiendo yo.
Hay varias colaboraciones en preparación para los compañeros de Shangri-La y Blogs&Docs, ya lo iremos viendo con calma, aunque os aviso que en la primera semana de agosto saldrá el número 9 de Shangri-La, un pedazo de número -a pesar de contar con un artículo de servidor- dedicado a Roberto Rossellini, lo publicaré aquí al volver. El año pasado quería hacer otro dossier como el de Maddin pero resultó imposible, así que esta vez ni lo insinúo.
Un abrazo a todos y que os lo paséis bien, al menos mejor que Burt Lancaster.

