Archivo de Diciembre de 2008
Dissolve

Sí, terminología anglosajona. Pero que, en esta ocasión, resulta más adecuada para nombrar ese momento en el que se ha terminado de ver una película. Encadenado sería el equivalente español, pero no podemos negar que éste indica, decididamente, consumo. Aparte y olvido rápidos, pues viene otro plano, otra película, a rellenar el hueco de aquello que no se sabemos si lucha por marcharse o por permanecer. Con dissolve, existe la sensación de cierto (re)poso.
Disolver, sin duda, mejor que encadenar; más orgánico, más humano. Un fotograma, una película, se disuelve en nosotros. Sin atender a la calidad, ya sea buena, apreciable o pésima, la asimilamos y, a diferencia de otros carburante ingeridos, no podemos excretarla por mucho que lo hayamos deseado con todas nuestras ganas. ¡¿Quién me mandaría verlo?! nos flagelamos, a la espera de que alguien preclaro invente un enema mental.
Encadenar es pura mecánica. Funcional, sí, pero a la manera de la bufanda de Penélope o el lumbago de Sísifo. Una cadena enorme y ¿para qué?, no servirá para descolgarnos en huida desde una ventana como si fueran sábanas, ni para ejercer tracción sobre un coche empantanado, ni siquiera para sujetar a un ser querido. Sujetar y ser querido, deberían ser incompatibles como verbo y objeto indirecto de una hipotética construcción sintáctica-sentimental. De nuevo, conviene aceptar que las cosas se disuelven, rebajará el trauma y convertirá en cómico el deseo de atar. Y de no acceder a la comprensión de lo disuelto, siempre será mejor fantasma que mortaja.
No sería mala idea un análisis crítico del argot cinematográfico. Por crítico se entendería que, partiendo de lo etimológico se llegara a lo conceptual, siendo la aplicación práctica al cine una simple espectadora del debate con altas posibilidades de ser refutada en cuanto abriera la boca, ¡por frívola! Si se lo encargaran a alguien medio normal acabaría saliendo un libro de verdad interesante.
Bien, este breve sermón viene a cuento de la nada afanosa colocación (la era del widget, del plugin y de las tools en general), en la barra lateral del blog, de un apartado donde se citarán las últimas películas que se han disuelto (o re-disuelto) en mí. Se aprovechará para enlazarlas con algún texto interesante que se encuentre por la Red en idioma amigable (spanish-english) y sin vacilar a la hora de ejercer el amiguismo más impúdico. En su defecto siempre queda el socorrido gancho a IMDb o FilmAffinity. Además, puede servir como material para el cotilleo, la curiosidad o el consuelo:
– Mira, el pobrecito acaba de beberse semejante inmundicia, garrafón de primera. No le arriendo la resaca.
