Mayo 27, 2008

Ritwik Ghatak: Bari Thekey Paliye

También conocida como The Runaway Kid (para los que no sepan bengalí: “El ’shiquilloh fugitivo”), quizá sea éste el film menos agradecido de Ghatak, más difícil de seguir a pesar de, o quizá debido a, la simplicidad de su argumento y la repetición de su mensaje.

Beeetis

La historia es la siguiente. Un niño travieso, cuyo estricto padre cree a pies juntillas en aquello de “la letra con sangre entra”, se escapa de casa temiendo represalias por su última golfería. El triángulo familiar recoge la composición clásica de padre severo y distante, madre cariñosa y sobreprotectora, que le perdona todo a su hijo, y chaval aventurero, algo sensible y bastante espabilao. El padre representa el rechazo de la modernidad, del olvido de las costumbres y la sustitución de la ciudad por el campo y la consiguiente aceleración de la actividad vital y el desapego de la propia vida con respecto a la naturaleza (no ya como entorno medioambiental sino como conjunto de las necesidades del ser humano en su relación con el medio).

El chaval se va a Calcuta en busca de fortuna, o lo que es lo mismo, con la cabeza llena de pajaritos (recordándonos al protagonista de Nagarik) y lo que encuentra es una serie de personajes que le mostrará los diferentes aspectos sociales de Calcuta.
“Aspectos sociales”… menudo eufemismo. Más bien la miseria y pobreza económica y espiritual en diferentes grados, la desesperanza, la desesperación, la maldad… y una lírica contrapartida bondadosa que impregna el ambiente de manera tan… tan… cómo decirlo… ajena, periférica, outsider, exogámica, pero al mismo tiempo necesaria, inevitable. Diríamos que la bondad y el acogimiento hacia nuestro protagonista, uno de los más débiles habitantes de la ciudad (un niño), supone un efecto secundario, y secundario en todos los aspectos, de la concentración brutal de millones de personas en un mismo lugar, todos luchando por la supervivencia, de la segregación de Bengala, de las decisiones políticas que siempre relegan al ciudadano, o mejor dicho, al habitante, al último lugar y a sus necesidades vitales a un plano secundario, esa secundariedad de la que hablamos que surje de forma necesaria pero que se trata como un apéndice de la existencia en sociedad.

La película es deprimente. Hacia la mitad llega un momento en que te preguntas cómo es posible todo esto, cómo es posible tanta miseria, tanta desesperanza, bajeza, tanta tristeza… tanto gris.
Hasta ese punto las andanzas del chaval resultan aburridas, las escenas resultan corrientes y el exceso de documentalismo resulta pesado. Tanto que llega ese momento en que la película resulta deprimente. Como un paseo por Calcuta, supongo.

Porque efectivamente, en ese momento dejas de considerar la película una “película”. Tu estado de conciencia se altera (lo mismito que si comes unos hongos psicoactivos) y empiezas a tomar en consideración la representación como algo real. A partir de entonces la narración se hace más ortodoxa, de manera que la fuga de atención que se acaba de abortar encuentra salida en una huída hacia adelante, facilitada por un mayor lirismo y una mayor emotividad, llevando al film hacia su conclusión por una senda casi totalmente libre de espinas.

Beeetis

Se ha presentado el tema principal, (¿que quizá no hayamos todavía señalado?) la miseria que la partición de Bengala ha traído a sus habitantes, se ha echado mano de diversos personajes para ratificar la importancia del mensaje, se ha mostrado en imágenes y se ha declamado de forma ciertamente impactante a la memoria, y de aquí en adelante haremos un par de recordatorios gracias a personajes adicionales, y lo demás será la añoranza de la madre, cuya incluso superficial interpretación psicológica remite de nuevo al dolor por la división y la añoranza del país completo y humanizado.

Otro aspecto susceptible de reseña en este film son las frases profundamente sentidas (y llenas de sentido) que profieren algunos de los personajes. También en este caso recalcando el leitmotiv de toda la obra y vida de Ghatak: el lamento por la partición de Bengala y la situación social de la región.

Al poco de llegar a Calcuta, después de conocer a Horidas (una especia de payaso-clown-cuidador de niños) y de escaparse de la banda de secuestradores, Kanchan (nuestro chaval) se encuentra con una vieja. La impresión inicial es engañosa, la mujer parece estar loca, recorre las calles buscando niños de la edad de Kanchan, quizá sea una secuestradora. Se porta bien con nuestro protagonista, le da de comer y le ofrece cama para descansar. Entonces nos enteramos de que hace esto para encontrar a su propio hijo, que también escapó de casa.
Antes de salir a patearse de nuevo las calles, nos deja esta frase: “el mundo se ahoga en los pecados del hombre”.

En sus andanzas por la ciudad Kanchan se mete en una boda en la que conoce a una chiquilla más o menos de su edad, terminan haciéndose amigos y la chiquilla invita a nuestro fugitivo a su casa. En una escena estupenda, la madre de la chiquilla nos dice, contemplando la ciudad desde su azotea junto a Kanchan, “cuando se encienden las luces, es como estar entre dos cielos”. Esta frase nos devuelve a la confrontación campo-ciudad que ya le hemos oído al padre, pero en esta ocasión calificando como bello el efecto que la inmensa condensación urbana de energía, electricidad e iluminación de la ciudad de Calcuta tiene sobre el paisaje, el ambiente, la vida. La belleza de las construcciones humanas, apreciable a pesar de todos los demás efectos negativos que llegan a causar.

Hay una escena reseñable, a continuación si no recuerdo mal de la escena de la azotea, en la que vemos al padre, la madre y la chiquilla sentados en el salón escuchando la radio. Nada más encenderla se escuchan los sonidos ci-fi años 50 de bicho reptante que ya señalamos en Ajantrik (se ve que le gustaron y no desaprovechó la ocasión de encajarlo de manera un tanto forzada). El padre juega con la niña y la madre cose mientras se escucha en la radio una mujer cantando una canción. (Encontramos también en Ajantrik una escena semejante, en que el protagonismo lo adquiere una canción con voz de mujer, llena de lirismo; uno de los sellos de identidad de Ghatak).

Es una escena preciosa. El niño está alucinado viendo a la familia, el padre tan cariñoso con su hija y el ambiente tan apacible. Entonces se acuerda de su madre y se pone a llorar. Por primera vez en esta ocasión vemos a la madre no en una de las ensoñaciones del chaval, sino en su presente real. En este punto se ha producido un cambio, Kanchan ya echa de menos a su madre y quiere regresar, y la profundidad de esa acción se ve reforzada por los planos de la madre y su añoranza, mientras escucha en la radio la misma canción que hace llorar a su hijo (El precioso impacto de este efecto en general se diluye en otros films cuando su uso se convierte en nexo de unión entre historias diferentes y personajes no relacionados entre sí, y explota por sobreexposición con la típica transición plano de chica llorando-plano de chico triste, o similares).

“¿Por qué hay tanta infelicidad en esta ciudad?”
Alcanzamos el punto más lleno de sentido de la película. No sé si el hecho de que una pregunta acapare el sentido de un film lo convierte en… cómo diría… problemático, difícil de digerir, exigente. Pero el hecho es ese, el sentido, la intención, el planteamiento, el mensaje, la exposición del film consiste en una interrogante, en una hipérbola o una parábola, una figura que no se cierra a sí misma. Resulta extraño, ligeramente perturbador y desde luego sarcástico que en esta parte del film los sonidos y rayaduras del celuloide que contiene la imagen y sonido de la película se hagan muy patentes, y que los desenfoques y rayas verticales consigan distraernos por unos momentos.

Dos imágenes contrapuestas van a dotar de simbología el final del film. El pájaro atropellado en el suelo, después de que a Kanchan le hayan robado los zapatos y haya decidido por fin huir de Calcuta, y el cisne del lago, en el encuentro final con Horidas, el pequeño atisbo de esperanza para el futuro ante el presente aciago.

Aciago algo.

P.D. Es curioso, en esta web catalogan este film de Ghatak como “comedia”. O yo me he perdido algo o los indios tienen más sentido del humor del que yo pensaba.


Archivado en: Cineastas, Dossier — Jacobo R.A. @ 1:43


Mayo 19, 2008

Tiempo cero

Cualquiera que observe la fotografía colocada en este encabezado no encontrará motivo alguno para el interés. No produce ninguna atracción especial, ningún afecto inmediato o profundo, apenas si logra transmitir en ese primer acercamiento un vago sentido de lo cotidiano, eso sí, sin el menor poder o refinamiento estético. En resumen, es una fotografía más, intrascendente, fea, como si cualquier dominguero con su cámara hubiera decidido disparar en ese lugar y en ese momento sin motivación aparente.

La fotografía siempre ha estado peleada con la narración. El arte del instante ha tenido que acudir al artificio, a la capacidad del fotógrafo y las más de las veces al azar, para intentar alcanzar ese imposible narrativo del que carece por esencia. Pero cualquiera de estos tres casos resulta del todo insuficiente, nunca ha alcanzado un sistema y de hacerlo ha sido primario o efímero (la fotonovela). Sin embargo, creemos que existe un aspecto que puede aportar a la imagen fotográfica, a la instantánea, narración: el conocimiento por parte del espectador de los hechos particulares que han quedado retratados en la fotografía y del contexto en que han sucedido. La necesidad del célebre anclaje que tantas veces se ha discutido no sólo como necesidad informativa sino como elemento estético y hasta ético.

El problema de esa imposibilidad en la construcción narrativa, el demoledor poder del instante congelado que anula toda cronología, cualquier articulación temporal, hace que lo rotundamente figurativo y concreto del medio (en la concepción clásica de la fotografía, claro) quede instalado en “una especie de tiempo cero”1 que podría encontrar salida en lo ya comentado: el conocimiento del que mira, quien, por lo tanto, estará en condiciones de formular una narración propia sumando su información, o directamente su interpretación o hasta la fabulación, a la representación. La imagen queda así constituida como un nuevo ancla a partir del cual poder narrar.

Llegamos, entonces, a ese terreno inevitable donde se establecen relaciones casi íntimas entre sujeto e imagen. Decía Barthes que la fotografía era subversiva no cuando “asusta, trastorna o incluso estigmatiza, sino cuando es pensativa”2. No le faltaba ni una pizca de razón, y en ese grado pensativo podemos encontrar el resumen de lo que nosotros hemos descrito como la narración artificial-intelectual, que no plástica, o al menos ser un factor más en esa construcción subjetiva a partir del objeto-foto. Poder cerrar3 los ojos e imaginar, dar movimiento y desarrollo a lo que carece de él. Pensar y también soñar como puerta para destruir cualquier imposible sujeto a las leyes físicas que nos rigen. Ambos caminos, el racional-pensativo y el onírico-fabulador, pueden servir al propósito de la emancipación de la fotografía del tiempo cero narrativo.

Además de para llegar a adquirir ese estatus narrativo, la condición pensativa en la fotografía puede contribuir y hasta condicionar la representación. Primero y en una dirección evidente, hacia el periodismo, segundo, hacia la publicidad, tercero, hacia la propaganda4 y cuarto, hacia los diferentes caminos y formas de la estilización en la ficción y el documental, independientemente del grado de isomorfismo e iconicidad. En los cuatros puntos consideramos la presencia del grado pensativo como un indicio de respeto hacia el espectador en un doble sentido: el de tener en cuenta sus posibilidades cognitivas, esto es, no tomarlo por un imbécil lobotomizado, y el de asumir y transmitir cierta responsabilidad propia, cierta autorreflexividad, sin la necesidad de hacer de todo una cuestión de vida o muerte, de quien aparece como primer responsable: el autor. Aunque, no podemos pasar por alto, que todo esto puede darse en un contexto azaroso, de intencionalidad, también, cero.

Se podría resumir este último párrafo en dos principios fundamentales, para nada excluyentes y para nada propuestos como únicos: Higiene y Compromiso. Lo primero queda propuesto como marco para los aspectos históricos, sociales, industriales, etc. de las representaciones, lo segundo para un registro formal y estético. Uno es más accesible que el otro, pero ambos son potencialmente mejorables desde la educación y el conocimiento. Y con dificultad pueden prestarse a coartadas infantiles del tipo: “mi perro se ha comido mi compromiso”, “disculpe, profesor, pero se me ha perdido la cartera donde guardaba la higiene”, “mi compromiso no es reclamable desde que el estructuralismo afirma que el enunciador se diluye por completo en el texto”, etc. Esperamos volver sobre estas ideas con más calma y extensión cuando escribamos, algún día de estos, sobre Shoah y Claude Lanzmann.

El tiempo cero, el mismo en que se acciona el obturador, el mismo tiempo cero de la narración a priori, el punto sin retorno al que todo temporizador va a morir como, por ejemplo, el temporizador empleado para regular la detonación de una bomba.

El 15 de agosto de 1998, el RIRA coloca un coche cargado con unos 250 kilos de explosivos en la calle principal de Omagh (Irlanda del Norte) causando 29 muertos. Se cumplirán ahora diez años de la masacre y, por lo tanto, de esta fotografía. Una instantánea tomada minutos o segundos antes de la explosión junto al coche que iba cargado hasta los topes de fertilizante y que fue recuperada “intacta” del interior de una cámara, rescatada a su vez entre los escombros de la reventada calle del pueblo irlandés. Realizar una narración, hacer la imagen pensativa, aquí y en otras tantas ocasiones, nos puede librar de una oferta icónica innecesaria, al tiempo que la demanda quedaría rebajada en un tanto por ciento elevado o bien estaría condicionada desde la recepción por un conocimiento de causa que favorecería la capacidad de análisis, de selección y de juicio.

Pete Travis y sus guionistas, Paul Greengrass y Guy Hibbert, realizaron una reconstrucción cinematográfica en 2004 de los hechos, como cualquiera podría haberla hecho previamente en su cabeza. El resultado es decoroso, aun teñido como está en sus estupendos primeros 17 minutos por unos latiguillos estilísticos propios del thriller más convencional: la vieja táctica hitchcockiana de la bomba bajo el asiento, el punto de vista variable, incluyendo el de los terroristas dentro del coche a punto de chocar, y el ritmo creciente en el corte y la escala del plano según se acerca la explosión. Según llegamos al tiempo cero.

Omagh before...
Omagh 1 Omagh 2
Omagh 3 Omagh 4
Omagh after

  1. Zunzunegui, Santos: Pensar la imagen. Cátedra, Madrid, 2003, pág. 135. []
  2. Barthes, Roland: La Cámara lúcida. Paidós, Barcelona, 1995, pág. 81. []
  3. Acción de la que también Barthes se “quejaba” y advertía por la imposibilidad de ser aplicada al cine. []
  4. A pesar de que entre sus principios básicos, como en la publicidad, esté presente la anulación, o al menos la manipulación, de ese hipotético “pensar” en el espectador. []

Archivado en: Justo una imagen — Roberto Amaba @ 11:34


Mayo 12, 2008

Dossier Guy Maddin en descarga

Guy Maddin entre rejas

Pendientes de poder ver el último largometraje de Maddin y de revisar posibles cosas sueltas, ofrecemos el dossier completo de lo publicado hasta el momento en descarga directa, un pdf de lo más normalito con algunas correciones y ajustes. Los compañeros de Shangri-la están pensando en editarlo con una nueva maqueta dentro de una de sus secciones, cuando esté realizado se avisará también por aquí.
Guy Maddin: Viajero en el tiempo

Si se va a enlazar el archivo desde cualquier otro lugar nos gustaría que se utilizara cualquier url del blog menos la de la descarga directa “invisible”, más que nada para contribuir a la eliminación del mito de la generación espontánea. Muchas gracias a los que han colaborado durante estos meses con sus comentarios y sugerencias, un saludo a todos.


Archivado en: Cineastas, Dossier — Roberto Amaba @ 12:25


Mayo 5, 2008

Guy Maddin: filmografía, bibliografía y recursos web

From the Atelier TovarLas publicaciones impresas sobre Guy Maddin, como ya hemos visto a lo largo de estos meses, son escasas y están restringidas a revistas especializadas o a fuentes tangenciales a su obra y persona. Más abundantes son los recursos electrónicos, aunque de estos se necesita un filtrado exhaustivo para aquellos que estén interesados en no perder a ese implacable asesino llamado tiempo. Intentamos entonces ejercer de primeros agentes de la autoridad y ofrecemos una selección de material web interesante, con la lógica carga de conciencia que supone el saber que, además de eliminar alguna que no debería serlo, habrá otras tantas todavía sin haber sido descubiertas en la espesura del hipervínculo. Pedimos disculpas adelantadas por ello, pero la necesidad de una selección rígida prima sobre el resto de opciones.

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FILMOGRAFÍA

34. Invisíveis, Os (2008)
33. Death of the Reel (2008)
32. My Winnipeg (2007)
31. Odin’s Shield Maiden (2007)
30. Nude Caboose (2006)
29. Brand Upon the Brain! (2006)
28. My Dad Is 100 Years Old (2005)
27. Sombra dolorosa (2004)
26. A Trip to the Orphanage (2004)
25. The Saddest Music in the World (2003)
24. Cowards Bend the Knee (2003)
23. Fancy, Fancy Being Rich (2002)
22. Dracula: Pages from a Virgin’s Diary (2002)
21. Fleshpots of Antiquity (2000)
20. The Heart of the World (2000)
19. Hospital Fragments (1999)
18. The Cock Crew (1999)
17. The Hoyden (1998)
16. Maldoror: Tygers (1998)
15. Twilight of the Ice Nymphs (1997)
14. Imperial Orgies (1996)
13. The Hands of Ida (1995)
12. Odilon Redon or The Eye Like a Strange Balloon Mounts Towards Infinity (1995)
11. Sissy Boy Slap Party (1995)
10. Sea Beggars (1994)
09. The Pomps of Satan (1993)
08. Careful (1992)
07. Indigo High-Hatters (1991)
06. Archangel (1990)
05. Tyro (1990)
04. BBB (1989)
03. Mauve Decade (1989)
02. Tales from the Gimli Hospital (1988)
01. The Dead Father (1985)

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BIBLIOGRAFÍA

- Alemany-Galway, Mary, A Postmodern Cinema: The Voice of the Other in Canadian Film, Scarecrow Press, 2002.
Holm, D. K., Independent Cinema, Kamera Books, 2008.

- Losier, Marie y Porton, Richard, “The pleasures of melancholy: An interview with Guy Maddin”, Cineaste, Verano 2004, págs. 18-25.
Maddin, Guy, Cowards bend the Knee, Power Plant, 2003.

- Maddin, Guy, Diva: Defiance and Passion in Early Italian Cinema, University of Texas Press, 2008.

- Maddin, Guy, “Electra is my name, Guy Maddin interviews Isabella Rossellini”, Cinema Scope, número 24, Otoño 2005, pág. 21.

- Maddin, Guy, From the Atelier Tovar: Selected Writings, Coach House Press, 2003.

- Pratley, Gerald, Century of Canadian Cinema, Lynx Images, Toronto, 2003.

- Toles, George, A house made of light: Essays on the Art of Film, Wayne State University Press, Detroit, 2001.

- Vatnsdal, Caelum, Kino Delirium: The films of Guuy Maddin, Arbeiter Ring Publishing, Winnipeg, 2000.

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RECURSOS WEB

Web no oficial, tributo a Guy Maddin: Guy Maddin.net
Web oficial de Brand upon the brain!: Brand upon the brain.com
Web oficial del Winnipeg Film Group: Winnipeg Film Group.com
Actividad cinematográfica en Winnipeg: Videopool.org

La revista online canadiense Offscreen.com cuenta con, a nuestro juicio, la mejor entrevista digital al director: “Dissecting the Branded Brain”, por David Church, y con varios artículos muy interesantes sobre su obra. Son fácilmente localizables mediante la navegación por el sitio (keywords: Guy Maddin). “Tales From a Maverick’s Diary” de Donato Totaro, “Transplant, Consumption, Death, Or: Disease, pathology and decay in Guy Maddin’s cinema” de Roberto Curti y “Brief Notes on Canadian Identity in Guy Maddin’s The Saddest Music in the World” de David Church, componen el número especial de septiembre del 2004 dedicado al cineasta: Volume 8, Issue 9 (Spotlight on Guy Maddin).

Senses of Cinema.com también cuenta con varios artículos publicados sobre el director, a saber: “Guy Maddin” por Jason Woloski, “The Private Guy Maddin” por Adam Hart, “Particles of Illusion” por Darragh O’Donoghue.
Noel Murray en AVClub.com lo entrevista, mayo del 2004.
Perfil biográfico y artístico global en: Northern Stars.ca
Dossier sobre su obra con entrevista incluida, “L’homme qui rêve” en Objectif-Cinema.com
Entrevista a propósito de su filme sobre Drácula: “Count of the Dance: Guy Maddin on ‘Dracula: Pages from a Virgin’s Diary” en Six pack film.com. Más conversaciones en Metrocinema.org y Findarticles.com (”Purple majesty: James Quandt talks with Guy Maddin”)

Serie de entrevistas muy jugosas en: Greencine.com (”The reconfiguration of Film History”).
Entrevista realizada por Johnny Ray Huston para la San Francisco Film Society.
Otra más en Film Monthly.com, de Matthew Vasiliauskas. Mano a mano con Isabella Rossellini en Indiewire.com: “Melodrama as a Way of Life; Guy Maddin and Isabella Rossellini talk about Saddest Music” por Andrea Meyer, y también allí mismo: “Canadian Cult Hero Guy Maddin: “I Have Plenty of Sadness In Reserve”, realizada por Jeremy O’Kasick. Hablando sobre poesía y John Ashberry en “Plenty of Sublimated Rin Tin Tin”.

Para su última película, “My Winnipeg”, ver los enlaces propuestos en la entrada: My Winnipeg de Guy Maddin en Punto de Vista. Para reseñas individuales de sus películas remitimos al siempre generoso Señor Google, pero no nos resistimos a señalar las de Jonathan Rosenbaum para Chicago Reader, en especial la dedicada a The Heart of the World: “Please, watch carefully”.
Videos en streaming con reportajes y entrevistas sobre Maddin y su obra, tienen sencillo acceso mediante la búsqueda en la radio-televisión pública de Canadá: la Canadian Broadcasting Corporation. También están alojados en YouTube múltiples y variados vídeos con fragmentos de filmes, entrevistas, etc.

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FILMES SOBRE MADDIN:

- Guy Maddin: Waiting for Twilight, dirigido por Noam Gonick en 1997, Marble Island Pictures.

- On Screen: Tales from the Gimli Hospital. Serie para televisión que repasa los hitos del cine canadiense y que cuenta con este capítulo dedicado a la película de Guy Maddin.

- Teardrops in the Snow: The Making of ‘The Saddest Music in the World’. Dirigido por Matt Holm y Caelum Vatnsdal aparece como extra en la edición DVD de dicha película.

- Celluloid Dreams. Documental no específico sobre Maddin, dirigido por James Dunnison en 2002.

- Weird Sex & Snowshoes: A Trek Through the Canadian Cinematic Psyche. Documental sobre la cultura canadiense a través del cine que cuenta con entrevistas a directores del país. Omni Film Productions, estrenado en televisión en 2004.

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EDICIONES DVD:

Guy Maddin CollectionTodos los largometrajes de Maddin, excepto la reciente “Brand upon the brain!”, están editados en DVD, Región 1. Teniendo en cuenta lo peculiar de muchas de las imágenes y sonidos de la obra del director, podemos afirmar que ha habido cierta suerte en este cambalache que es la reproducción digital de películas para consumo doméstico. Zeitgeist mantiene derechos sobre buena parte de su obra, creemos que tanto para exhibición como para ediciones en formatos de consumo, y es la casa que firma los lanzamientos, en ocasiones junto a Kino Video. “The Saddest music in the World” cuenta con una doble edición ya mencionada en el artículo dedicado a la película, MGM adquirió los derechos para Estados Unidos, convirtiéndose así en un punto más de la internacionalización que había alcanzado el filme. Algunos análisis de cada edición en concreto pueden verse en la web especializada DVDBeaver.com. Como curiosidad, Guy Maddin analizando sus 10 DVD favoritos de The Criterion Collection (Colección a la que también aportó un texto en la edición de “Ace in the Hole” de Billy Wilder). Será la propia Criterion quien lanzará al mercado una edición, prometedora, de Brand upon the brain!, en agosto.

Los cortometrajes aparecen desperdigados por algún DVD en forma de extras o complementos. De estos ya comentamos una entrevista en la que Maddin respondía sobre una posible edición conjunta de toda su obra en el cortometraje, véase: “Shorts have to be like poems”. Por desgracia, en España no ha sido editado ningún título, ni largometrajes, ni mucho menos cortometrajes, para no perder la costumbre de la nula o episódica distribución y exhibición en los cines patrios.

Este apartado puede resultar interesante a la hora de analizar y debatir, no tanto los diferentes accesos actuales a la obra cinematográfica, que también, como lo especial, y posiblemente traumático, de la adaptación de un tipo de obra que hace de la materia fílmica uno elemento esencial de su estética. Tema interesante y presente en Maddin que tal vez recogeremos en futuros artículos.


Archivado en: Cineastas, Dossier — Roberto Amaba @ 11:31